Page 11 - Edición 787 de El Directorio
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representa todo lo contra- rio: destaca al amor, al res- peto, la empatía, y la unión entre mujeres sin importar
llar apelando a que no de- beríamos tener la audacia (ni la patudez, obvio) de exigir cambios estructura-
tantos comentarios rabio- sos en redes sociales como decir “soy feminista”, “esto es misoginia”, “miren la
precisamente ir contra la corriente y ampliar las pers- pectivas del debate público.
El 2018 ha sido el año en que las mujeres – feminis- tas o no – han remecido el debate público en plural: porque las mujeres somos diversas y, en distintos frentes, han movilizado la agenda política. Sobre esto, nos hablan las renun- cias de los ministros Varela y Rojas, por comentarios que despertaron la solidari- dad de género y de la me- moria histórica.
Sobre esto, también nos cuenta el debate sobre la despenalización del aborto en Chile y Argentina. Soro- ridad hay tras #MeToo (y sus variantes en distintos idiomas), hashtag que ha sido trending topic en más de 85 países desde octubre pasado. De unión nos ha- blan las redes de colabora- ción de mujeres en ocupaciones “exclusiva- mente femeninas” (la no re- muneración del trabajo doméstico), en ocupacio- nes “exclusivamente mas- culinas” (en sindicatos o ciertos oficios), o en rubros en que han ocupado un “lugar secundario” (en la música, en medios de co- municación, o en investiga- ción). Empatía y valentía nos mostraron las marchas y las tomas feministas del primer semestre. Y la lista de ejemplos podría seguir.
Siel2018hasidoelañode las mujeres en el debate público, que el 2019 sea el año de la sororidad. En su poder confiemos.
brecha en...” (en- tiéndase: el abuso sexual a menores, los casos de corrup- ción, o la violación de los derechos hu- manos son cuestio- nes “menos malas”).
su condición social/sexual.
Entonces, ¿de dónde pro- viene la confusión y por qué la sororidad resulta tan difícil de entender? La con- fusión, en mi entender, se origina en la importancia y el valor contra-cultural de la sororidad. Hemos crecido en la cultura del individua- lismo y de la competencia, ergo, el “todos contra todos” pasa rápidamente a ser “todas contra todas”: las mujeres, entonces, se nos caricaturiza de malas, venenosas, criticonas (ojo, no críticas), envidiosas, malintencionadas, amarga- das, manipuladoras, celo- sas, resentidas (ojo, por sentir “mucho” o por pensar “poco”), feminazis, y un sin- fín de epítetos más.
Por un lado, al momento de hablar de desigualdad de género se nos intenta aca-
les cuando no somos capa- ces de solucionar nuestras diferencias individuales. En este sentido, poco ha ayu- dado la comunicación de masas con programas que descueran la apariencia fí- sica de las celebridades de turno, con influencers que intentan vendernos publici- dad como si se tratase de “vida real”, y con los coléri- cos debates para restable- cer la “moralidad” y el “orden” en muros de Insta- gram, Facebook, y Twitter.
Por otro lado, cuando ha- blamos de desigualdad de género se nos intenta aca- llar ridiculizando o minimi- zando nuestros argumentos. En este sen- tido, explicitar algún ejem- plo machismo en la vida cotidiana es considerado la peor ofensa de todas: nin- gún otro “delito” causa tanta “indignación” ni recibe
Abramos los ojos. Transformar la soro- ridad en odio hacia todo lo no-mujer es un intento por des- viar nuestra atención de la desigualdad de género estructural y persistente, y depo- sitarla sobre las mu- jeres, culpándonos por ella.
Primero, ¿Qué tiene que ver el sentimiento de soli- daridad entre mujeres con el tener que llevarnos bien con todas? Segundo, ¿Quién dijo que la sorori- dad estaba exenta de los conflictos inherentes a toda relación humana? Tercero, ¿Por qué querer y trabajar por el que todos/as seamos tratados igualmente (sin im- portar nuestro género) se transformar en motivo de agresión y violencia cuasi- irracional? Sociológica- mente, quizás hay varias explicaciones. Sin em- bargo, me quedo con la frase de Malena Pichot: so- roridad NO ES perder la capacidad crítica de ser amiga de TODAS, por el simple hecho de ser mujer. La sororidad ES NO JUZ- GAR a otras mujeres con los cánones sexistas con los que siempre nos juz- gan. Es decir, sororidad es
Edición 787 Del 6 al 12 de septiembre del 2018
El Directorio Comercial Latino de Montreal 11
Reportaje