Page 9 - Winter 19-20
P. 9

 estéticos, originándose de esta manera, muchas de las razas que actualmente se conocen.
Debido a su particular comportamiento, los felinos han sido mucho menos manipulados que los perros, pudiéndose afirmar que los ejemplares actuales distan muy poco, genotípicamente hablando, de aquel gato salvaje africano del delta del río Nilo.
El largo proceso de selección artificial al que fueron sometidos, sobretodo los caninos, ha provocado mutaciones profundas en su anatomía, su fisiología y su comportamiento, permitiendo la expresión de ciertos componentes orgánicos (sobretodo a nivel del SNC) que en condiciones naturales habrían sido eliminados. Si la deducción precedente fuese correcta, se podría afirmar que los problemas de conducta se deberían originalmente a “covariaciones accidentales provocadas por una selección artificial dirigida exclusivamente a resaltar características somáticas y fisiológicas, sin tener en cuenta las etológicas y conductuales”. El resultado final de tales mutaciones se traduciría como el creciente número de animales con trastornos en su comportamiento debidos a una aparente no adaptación al ambiente artificial en el que les toca vivir (urbano, peri-urbano), presionados aún más por la relación estrecha con el ser humano, animal dominante que modifica cada vez más el medio, no asemejándose practicamente en nada una ciudad, con su ritmo cotidiano, al habitat original del cual provienen los perros y los gatos. De todas formas, la sugerencia que cita a la no adaptación como la única responsable de los trastornos de comportamiento, resulta discutible, puesto que los animales domesticados, además de una larga selección artificial, han desarrollado una coevolución con los ámbitos de crianza, resultando al menos discutible la afirmación que sostiene que los mismos deben manifestar un comportamiento natural, aún en las condiciones
artificiales anteriormente mencionadas.
3  Experiencias Precedentes
Para la biología actual, la conducta innata está regida por el código genético de cada especie en particular, y la conducta aprendida, definida sintéticamente como “cambios sutiles en el SNC”, no puede transmitirse a los descendientes (salvo mediante el aprendizaje, claro está). Para R. Sheldrake, la conducta innata estaría regida por la interacción de los siguientes factores: la herencia genética, los campos morfogenéticos correspondientes que controlan el desarrollo general del sistema nervioso y por los campos motores que moldean los patrones de conducta de animales geneticamente similares. Con respecto a la conducta aprendida, sí sería posible que se transmitiese a otros individuos de la misma especie sin contacto directo, ya que cada variación conductual reforzaría el campo motor de la especie, modificandose así el patrón específico para todos los ejemplares. Se puede conjeturar entonces que cada sujeto poseería en sus células la memoria de lo que ha acontecido con su especie desde que surgió como tal, incluyendo la evolución de la conducta. Esta memoria celular sería un “sutil reflejo de todo el pasado”, que al ir replegándose, afectaría el despliegue futuro, puesto que cada vivencia del tiempo presente se plegaría constantemente influyendo en el todo (pasado, presente y futuro de cada ser o cosa); en otras palabras, el momento presente (que no es más que un reflejo del pasado), actuaría para dar forma, para guiar a la sucesión de momentos que se despliegan en ese instante del espacio-tiempo, modificando consecuente- mente el futuro. Por ejemplo, la domesticación modificó profundamente las características del periodo de socialización de las especies domesticadas, alargándolo. Experiencias realizadas con lobeznos salvajes europeos comprueban que para ser socializados con seres humanos,
deben ser retirados de su madre antes de las 2 semanas de nacidos y manipulados regularmente; en cambio, perros y gatos asilvestrados pueden ser socializados (recuperados), en un periodo más largo y a varias especies diferentes a la vez.
ETAPAS DEL CRECIMIENTO tanto para la especie canina, como para los felinos, se reconocen etapas bien definidas de desarrollo:
A Gestación: para ambas especies es de aproximada- mente 60 días. En la vida intrauterina se desarrolla la sensibilidad táctil (21 días para el gato, 45 días para el perro). El sistema vestibular comienza a operar a los 50 días más o menos, para ambas especies.
B  Periodo neonatal (0 a 14 días): el olfato ya está presente, la audición es muy rudimentaria, los ojos se abren a los 7 a 10 días en los felinos y a los 10 a 16 días en los caninos. Los cachorros se guían por termotactismo principalmente.
C Periodo de transición (14 a 21 días): es un periodo fundamental, pues durante el mismo aparece la posibilidad de establecer relaciones afectivas. El olfato alcanza su madurez hacia los 21 días, el oído y la visión, permiten una mayor orientación hacia los 15 días en el felino y hacia los 21 días en el canino. Comienza la impregnación.
IMPREGNACIÓN: impronta, socialización primaria o imprinting, es un proceso lento y gradual en los carnívoros domésticos, pues son dependientes mayor tiempo de la madre, comenzando durante el periodo de transición y culminando alrededor de los 4 meses.
D Periodo de socialización: continúa la impregnación, siendo la misma un proceso de aprendizaje esencial para la identificación con los semejantes (compañeros sociales y sexuales). Hacia los 28 días comienzan los juegos sociales.
7
Continued on p8




















































































   7   8   9   10   11