Page 11 - Edicion 786 El Directorio
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embargo, en 1989, cuando se hizo balance de los 15 años que habían transcu- rrido desde el inicio del en-
hábitos de los participantes -las horas que trabajaban, cuánto dormían y las vaca- ciones de las que disfruta-
tigador finlandés. Los que disfrutaban de más de tres semanas de vacaciones vi- vían algo menos de un año
modernos", resume. A este respecto, el investigador re- comienda tomar las medici- nas que le recete el médico para controlar su riesgo co- ronario y no hacer caso de las historias que a menudo circulan sobre sus supues- tos riesgos. Las medicinas modernas, asegura, son efectivas y seguras.En Fin- landia, como en España, dice Strandberg, lo habitual es disfrutar de cuatro se- manas de vacaciones du- rante el verano: "En mi país mucha gente se coge otra semana o dos durante el invierno. Y se van a Es- paña", señala. Sin em- bargo, hay lugares como EEUU donde la mayor parte de los trabajadores no tiene más de dos sema- nas libres al año. ¿Puede esta cultura del trabajo estar dañando su salud? "Puede ser", dice Strand- berg, que menciona otra in- vestigación llevada a cabo en América que también halló una relación entre la frecuencia con la que los hombres de mediana edad y alto riesgo de enferme- dad coronaria se cogían vacaciones y una reducción en su riesgo de mortalidad por cualquier causa de salud, especialmente de corazón. Y qué es mejor para la salud, ¿cogerse las vacaciones juntas o repar- tirlas durante el año? "Pienso que es una cues- tión personal, no conozco datos al respecto. Algunas personas probablemente necesitan un periodo más largo para desconectar del trabajo y otras se beneficia- rán más de tener descan- sos más cortos pero más frecuentes".
sayo, se comprobó que sorprendentemente, habían muerto más hombres del grupo de intervención, es decir, los que habían reci- bido tratamiento, que los del grupo que no recibía asesoramiento especial. ¿Qué había pasado?Déca- das después del inicio de la investigación y a partir de la misma muestra, el doctor Strandberg ha intentado responder a esa pregunta. La clave, señala, parece ser la manera en la que combatimos el estrés, un aspecto que en los años 70 no formaba parte de la me- dicina preventiva. Para re- alizar su estudio, que va a ser publicado en la revista The Journal of Nutrition, Health&Aging, Strandberg amplió el análisis utilizando los registros de muertes en Finlandia y exami
ban- que no había sido considerada. Peor salud durante la vejezEl nuevo estudio ha encontrado un vínculo entre los falleci- mientos en el grupo de in- tervención y las vacaciones cortas. Así, entre los años 1974 y 2004, los hombres que se tomaban tres sema- nas o menos de asueto al año tenían un 37% más de posibilidades de morir que los que desconectaban du- rante más de tres sema- nas: "Los que cogen menos vacaciones suelen trabajar más y dormir menos horas. Este estilo de vida estresante podría haber anulado los benefi- cios de las recomendacio- nes médicas. Además, pensamos que el asesora- miento en sí mismo podría haber jugado un efecto psi- cológico perverso en estas personas, añadiendo estrés a su vida", expone el inves-
más que los que tenían menos días de asueto: "No parece mucho pero es im- portante subrayar cómo se vive, es decir, las vacacio- nes mejoraban la calidad de vida", argumenta Strandberg. Y es que el es- tudio reveló que los que ha- bían cogido menos vacaciones cuando esta- ban en la cuarentena y la cincuentena tenían peor salud durante la vejez. Es decir, es bueno intentar lle- var una vida saludable, pero hay que evitar estre- sarse por lograrlo: "Nues- tros resultados no indican que la educación sanitaria sea dañina, sino que sugie- ren que la reducción del es- trés es una parte esencial de los programas para re- ducir el riesgo de enferme- dad cardiovascular. Hay que combinar sabiamente las pautas de estilo de vida saludable con los fármacos
nando una gran cantidad de información sobre los
Edición 786 Del 30 de Agosto al 5 de septiembre del 2018
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