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nio Garrido, coautor de la inves- tigación y científico del Insti- tuto Catalán de Nanociencia
de
tener una configuración de transistor que nos permita medir las bajas frecuen- cias», resume Garrido, pro- fesor ICREA.Ensayo con humanosEl dispositivo im- plantado en el cerebro de las ratas consta de 16 tran- sistores de grafeno que miden 100x50 micras. El área implantada ocupa en total una superficie de 1,5 mm. Los que se usen en el futuro en humanos ten- drían que cubrir una super- ficie mayor aunque los sensores en sí no tendrían que ser más grandes, según Garrido.
El siguiente paso será validar esta tecnología en humanos y, aunque los plazos aún no son seguros, Garrido espera que en un par de años co- mience un ensayo clínico
con pacientes epilépticos en colaboración con el Univer- sity College London. Asi- mismo está en contacto con neurocirujanos del Hospital del Mar de Barcelona para hacer un ensayo similar.Por lo que respecta al estado de desarrollo de las tecnologías basadas en grafeno, Eduard Masvidal, primer autor del ar- tículo y estudiante de docto- rado del Instituto de Microelectrónica de Barce- lona, considera «que de mo- mento se ha hecho mucha investigación básica y prue- bas de concepto: «A partir de ahora hay que pasar del pro- totipo al producto y en los próximos años veremos si se puede escalar hasta el nivel industrial».
y Nanotecnología (ICN2). Un tsunami cerebralSegún se- ñala Anton Guimerà, también coautor e investigador del Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB/CNM- CSIC), de momento los ex- perimentos han sido realizados con una veintena de ratas sanas a las que se les indujo la epilepsia me- diante la inyección de una gota de cloruro potásico. Después se les implantó me- diante cirugía un sensor de grafeno.
cómo se propaga esa señal», resume. «Cuando ocurre un ataque epiléptico prolongado, el cerebro se de- fiende haciendo este tipo de reseteos, de ahí la importan- cia de entender cómo se pro- duce este mecanismo», añade este ingeniero electró- nico. La información del ce- rebro recabada por el sensor puede ser transmitida a un dispositivo móvil y mandar alertas cuando el sensor de- tecta, por ejemplo, que se va a producir un ataque epilép- tico.¿Por qué han elegido el grafeno? «Para nosotros hay tres razones muy claras. Al ser una tecnología muy inva- siva debes tener un material muy biocompatible y que no genere inflamación en el ce- rebro, y el grafeno tiene un tipo de enlace que hace que sea muy poco reactivo. Por otro lado, para monitorizar el cerebro necesitas un mate- rial flexible que se adapte bien a la superficie del cór- tex, que es rugosa. Y por úl- timo, con el grafeno, que es un semimetal, podemos
Ciencia
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De momento los sensores de grafeno se han probado en ratas ICN2
«Básicamente lo que hicimos fue inducirles un tsunami ce- rebral, que lo que hace es re- setear la actividad cerebral y la detiene hasta que vuelve a la normalidad. Este tipo de señales cerebrales se propa- gan a una velocidad muy lenta y lo que hemos conse- guido es hacer un mapeado
Edición 804 Del 03 al 09 de enero del 2019
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