Page 66 - Huasipungo - Jorge Icaza
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tir las  rocas,  a  sembrar,  a  campo  traviesa,  a  67
             .fuerza  de  mingá,  un  carretero  que  no  lo  han
             podido  hacer  ni  las  fuerzas  de  un  Gobierno.
               -¿Cuále~?- masculló  en  voz  baja  como
                                            1
             :hipnotizado-¡.  cansado.
               Aburrido  de  jugar  con  el  silencio,  arrebató  de
             ·una  carcajada  la  desesperación  de  los  dos  hom-
            .'hres .. .
               ·--Ja .. . ]a ... Ja.:. ¿Y  ustedes ·no  se  éuentan?
             Ricos tipos ... !
               -Pero  claro,  pes.
               -Naturalmente, -nosotros  iremos  a  la  cabeza.
               _:Eso  es  lo  qué  quería  oír  de  sus  labios- bal-
             buceó  el  terrateniente  con  aire  de  triunfo  y  levan-
             tando  la  botella  hasta  los  ojos,  interrogó  al  cha-
             gra:
               ~¿Qué, no  hay  más?.
               -Los tres  litritos  que  tenía  ya  se  acabó,  pes.
               -¡ Oh!  Y o  no  me  quedo  picado.  V e,  .cogé  mi
             mula  que  está .afuera  y  ai;-dat·e·  a  la  hacienda.  De-
             cile  al  Polkarpio  que  me  mande  una  de  esas  bo-
             te11as  que  tengo  en  el  armario  del  comecj.or.
               --Entonces,  voy  corriendo.
               El  cura  y  el  terrateniente  sólo  esperaron  que  la
             noche' se  acabe  de  tragar  los  últimos  pasds  ·de  la
             mula  para  mirarse  con  una  vieja  complicicj.ad ... Un
             guiño  hacia  la  cocina  donde  estaba  la  Juana.  Una
             H    u   A   S        p   u   N.   G   o







                     Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
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