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IDIOMA
Declaración de la renta,
con minúsculas LA GATTUSEADA
NO ES LA RACHA
talia no va al Mundial. Y no es casualidad. Los Azzurri,
que durante décadas fueron sinónimo de orden, disciplina
y carácter, hoy quedan fuera —otra vez— no por falta de
I historia, sino por acumulación de decisiones mal ejecutadas.
La denominación declaración de la renta se escribe entera- En el fútbol, como en la vida, el pasado no juega. Juegan las deci-
mente con minúsculas, al igual que campaña de la renta o siones. Y ahí empieza la incomodidad. Porque lo que le ocurre a
borrador de la renta. Italia en la cancha no es ajeno. Es un espejo. Un aviso. Incluso
No obstante, es habitual encontrarla escrita con mayúsculas los sistemas más sólidos se desgastan cuando dejan de corregirse.
en algunos de sus componentes: «Tener mascota influye en la Italia no perdió solo partidos. Perdió precisión. Y ese fenómeno
declaración de la Renta 2026», «¿En qué comunidades podrás no es exclusivo del fútbol.
desgravar el gimnasio en la Declaración de la Renta 2026?» En Honduras —que tampoco va al
o «Los errores más comunes al revisar los datos fiscales en la
declaración de la Renta». Mundial— el problema adopta otra forma:
La expresión declaración de la renta es una denominación
común que el Diccionario de la lengua española define como migración constante, diáspora creciente,
‘declaración que se hace a la Administración tributaria manifes- Por: Carmelo Rizzo dependencia de remesas y una estructura
tando la naturaleza y circunstancias del hecho imponible’. Tal
como se recoge en esta obra, se escribe con minúsculas. que se sostiene más por lo que sale que
Así, no resultan adecuadas las opciones en las que se escribe
renta con mayúscula, pues se trata de un sustantivo común por lo que se construye. Distinto contexto.
(‘ingreso, caudal, aumento de la riqueza de una persona’, Mismo síntoma: desfase entre potencial y
según el Diccionario panhispánico del español jurídico). Por
este mismo motivo, tampoco se escribe mayúscula en otras ejecución.
construcciones en las que aparece esta voz, como campaña
de la renta, calendario de la renta o borrador de la renta, que En la cancha, ese desfase se paga rápido. Quedas fuera. En la
son igualmente denominaciones comunes y descriptivas, no república, se disimula. Se habla de racha, de estabilidad, de que
nombres propios. “todo va bien”. Pero no. La “Gattuseada” —el empuje, la intensi-
dad, la reacción— sirve para competir. Pero no para sostener un
proceso.
“La Racha” —la narrativa de continuidad— sirve para mante-
ner ánimo. Pero no reemplaza resultados. Y cuando se confun-
Fallece Pablo Picasso den, aparece el problema: mucho movimiento… poco avance. Si
vemos los procesos recientes, el paralelo es incómodo.
Pablo Picasso falleció el 8 de abril de 1973 a los 91 años Aquí en Honduras, las elecciones de noviembre de 2025 refle-
en su villa de Mougins, Francia. El renombrado pintor y jaron una participación limitada y un mandato con bases estre-
escultor español, genio de las vanguardias del siglo XX, chas. Más que una decisión sólida, predominó una elección frag-
murió, dejando un legado de más de 20.000 obras. mentada.
Detalles clave de su fallecimiento: En Italia, los procesos políticos recientes
Fecha y Lugar: 8 de abril de 1973 en Notre-Dame-Vie,
Mougins. evidencian otra forma del mismo dilema:
Causa: Edema pulmonar y ataque cardíaco.
Edad: 91 años (nacido en Málaga en 1881). una sociedad que sigue mirando su pasado
Sepultura: Fue enterrado en el castillo de Vauvenargues, con peso histórico, mientras su diáspora
Francia.
proyecta el futuro fuera de sus fronteras.
Distintas realidades. Mismo fondo: decisiones que no termi-
nan de reconciliar identidad, dirección y futuro. No estamos
frente a una crisis aislada. Estamos frente a un patrón: políticas
desechables y estrategias sin continuidad.
Las redes no crean el problema. Lo revelan. Y lo que reflejan
no es enojo. Es desencanto. Porque la gente ya no reacciona… se
retira. Italia lo vio en el marcador. Otros pueblos aún lo sostie-
nen en narrativa. Pero el resultado… siempre llega. No somos
lo que fuimos. Ni lo que creemos ser. Somos —y solo somos— lo
que logramos sostener con decisiones correctas en el tiempo.
Y cuando esas decisiones fallan, no hay arrebato que salve, ni
racha que oculte.
No quedamos fuera por falta de juego, sino por la costumbre
de errar… sin corregir. Y toda república que no corrige, no cae
de golpe —como creen los ingenuos— se consume lentamente…
administrando su propia decadencia. — AMC.

