Page 25 - SIN FRONTERAS EDICION 02 2020
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Juan Miranda (JM) Laverne
¿Cómo fue su llamado al
ministerio? Después de terminar el bachillerato vine a
estudiar a España y estando aquí, sentí que esa no
era la voluntad del Señor para mi vida y me
Marcos regresé.
La forma tan insistente y dulce de mi
Se despertó en mi un profundo deseo de servir al
mamá en enseñarnos sobre la
necesidad que tiene el mundo, Señor y mi mamá me apoyaba de manera
especial.
comenzó a despertar personalmente En un culto Misionero en la iglesia central de
en mí un profundo deseo de servir a
Dios donde fuera, recuerdo que, Bogotá, despedíamos al Hno. Carlos Urrego para
aunque era un niño, ella me decía:
Argentina, entonces me llamaron para que le
“Marquitos ¿recibiste el Espíritu entregara la bandera de ese país. Cuando yo le
Santo? Yo le decía, no mamá, todavía entregué la bandera, sentí en mi corazón un
no. Ella me decía, es importante que
profundo llamado de Dios a mi vida, en el cual
lo recibas, porque vas a ser un joven me hablaba que yo le serviría también en las
y te vas a enfrentar a muchos retos y
misiones, en ese momento pensé que eran cosas
necesitas el poder de Dios en tu
propósitos de Dios, pues me enamoré de un joven
vida”. mías, pero con el correr de los días confirmé los
pastor de la Iglesia y me casé con él, dese
Una mañana del año 1975 en una entonces, mi servicio a Dios ha sido más
profundo y comprometido.
escuela dominical en la iglesia central
de Bucaramanga, estuvo de visita el
hermano Bill Drost, quién es ese Cuando nos llamaron para ir a Costa Rica como
tiempo era misionero en España. En Misioneros, entonces recordé que si era de Dios
aquel entonces había más de 200
niños en nuestra iglesia, yo enseñaba el llamado que me hizo aquella mañana
misionera.
a un grupito como de 20 niños y
cuando los niños salieron a clase, yo
también salí con ellos y les enseñaba;
más tarde en el patio donde nos
encontrábamos niños y maestros; de
pronto yo sentí que me tocaron el
hombro y era el Hno. Drost. Para mí
fue una gran sorpresa, pues nunca me
imaginé que él pudiera acercarse para
hablar conmigo, ¿y por qué a mí? El
hermano Drost, mirándome fijamente
me dijo: ¿cómo te llamas? le
respondí: me llamo Marcos. Él me
dijo: Marcos, yo quiero que tú seas
misionero en España, ¿te vienes
conmigo? Le dije: sí, sí quiero. El
mirándome me tocó el hombro y se
marchó.
Estas experiencias entre otras fueron
tejiendo mi llamado al ministerio.