Page 982 - Spanish Bible (Reina Valera 1960)
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26. 6–27. 2                  Isaías                        978
              lugar sublime; humilló a la ciudad exaltada, la humilló hasta
            6 la tierra, la derribó hasta el polvo. La hollará pie, los pies del
            7 afligido, los pasos de los menesterosos. El camino del justo es
            8 rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo. Tam-
              bién en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado;
            9 tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma. Con
              mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el
              espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que
              hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo apren-
           10 den justicia. Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá
              justicia; en tierra de rectitud hará iniquidad, y no mirará a la
           11 majestad de Jehová. Jehová, tu mano está alzada, pero ellos
              no ven; verán al fin, y se avergonzarán los que envidian a tu
           12 pueblo; y a tus enemigos fuego los consumirá. Jehová, tú nos
              darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras
           13 obras. Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han
              enseñoreado de nosotros; pero en ti solamente nos acordare-
           14 mos de tu nombre. Muertos son, no vivirán; han fallecido, no
              resucitarán; porque los castigaste, y destruiste y deshiciste to-
           15 do su recuerdo. Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste
              el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de
           16 la tierra. Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron
           17 oración cuando los castigaste. Como la mujer encinta cuando
              se acerca el alumbramiento gime y da gritos en sus dolores, así
           18 hemos sido delante de ti, oh Jehová. Concebimos, tuvimos do-
              lores de parto, dimos a luz viento; ninguna liberación hicimos
           19 en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo. Tus muer-
              tos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad,
              moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortali-
           20 zas, y la tierra dará sus muertos. Anda, pueblo mío, entra en
              tus aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito,
           21 por un momento, en tanto que pasa la indignación. Porque he
              aquí que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la
              tierra por su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre
              derramada sobre ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
          27     En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande
              y fuerte al leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tor-
            2 tuosa; y matará al dragón que está en el mar. En aquel día
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