Page 276 - ANTOLOGÍA POÉTICA
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Este fácil soneto cotidiano
que mis insomnios nutre y desvanece,
sin objeto ni dádiva se ofrece
al nocturno sopor del sueño vano.
¡Inanimado lápiz que en mi mano
mis odios graba o mis ensueños mece!
En tus concisas líneas aparece
la vida fácil, el camino llano.
Extinguiré la luz. Y amanecida,
el diamante de ayer será al leerte
una hoguera en cenizas consumida.
Y he de concluir, soneto, y contenerte
como destila el jugo de la vida
la perfección serena de la muerte.
1961
Gracias, Señor, porque me diste un año
en que abrí a tu luz mis ojos ciegos;
gracias porque la fragua de tus fuegos
templó en acero el corazón de estaño.
Gracias por la ventura y por el daño
por la espina y la flor; porque tus ruegos
redujeron mis pasos andariegos
a la dulce quietud de tu rebaño.
Porque en mí floreció tu primavera;
porque tu otoño maduró mi espiga
que el invierno guarece y atempera.
Y porque, entre tus dones, me bendiga
-compendio de tu amor- la duradera
felicidad de una sonrisa amiga.
DEDICATORIA
Dedico el Poema 1961 a Andrés Felipe Gómez. Es una de las personas más sabias que
conozco, siempre me está recordando que hay algo por lo cual debería estar agradecido.
Todos siempre nos hundimos en algún tipo de oscuridad en algún momento de nuestra
vida, y a veces necesitamos ayuda para poder creer que existe la luz. Andrés es una
persona que te invita a volverte amigo de la oscuridad y de la luz al mismo tiempo.