Page 101 - LIBRO DE LA SEGUNDA PARTE DE LA CREENCIA DE LA RELIGIONESLISTO
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Guisa, y el tercero era Gabriel
           Montgomery, joven a impetuoso
            combatiente, comandante de la
          guardia del Rey. Uno tras otro, los
        asaltos se desarrollaron normalmente
           y las tres lanzas que el Rey había
        recibido terminaron rotas en el polvo.
           Un sentimiento de alivio pareció

         llenar el corazón de la multitud que
             había acudido a la plaza para

         presenciar el combate, y los íntimos
           del Rey se dijeron que el peligro
        estaba ya superado. Se relajó con ello
              la tensión, pero Enrique, no
        satisfecho con su triple victoria, no se
         alejaba del circo, dando a entender
        con sus gestos que deseaba repetir el
               asalto con el último de sus
                adversarios, el Conde de
             Montgomery, que antes había
        inferido al Rey un golpe tan fiero que
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