Page 48 - Con Un Cafecito
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EL PADRE Y SU BEBÉ
Un padre joven empujaba un
cochecito de bebé calle arriba. No
parecía alterarse por los continuos y
fuertes lloros del bebé. Mientras
andaba iba repitiendo sosegadamen-
te:
Alberto, no te alteres. Tranquilo. El
bebé lloraba todavía más fuerte.
-Vamos, Alberto no te impacientes-
seguía diciendo el padre.
Una madre que les vio, dijo al pa-
dre: -Debo felicitarle por el domi-nio
que tiene de sí mismo. ¡Usted sabe
cómo hablarle al niño!