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Pequeña carta para un amor muy grande 3
Mi querido amor de todos mis tiempos:
Nunca sé cómo empezar nuestras cartas de amor, por eso
empiezo con lo primero que inspiras, aquello en lo que me haces
pensar, en los recuerdos que ya has alojado en mí y que ya son
nuestros.
Ya nada es mío, ahora junto a ti todo es nuestro.
Pienso en este amor de silencio, que nos encontró caminando
en ciudades distintas, en cielos distantes... nunca supimos por
dónde buscarnos y sin embargo llegamos a encontrarnos.
Hace tiempo que te vi llegar a mi vida, desde entonces fueron
muchos los momentos largos y difíciles que hemos pasado,
demasiados, tanto que sólo tú y yo lo sabemos.
Muchas fueron las veces en que parecíamos dudar de tan
grande amor, pues la distancia se empeñaba en hacernos dudar;
hoy tengo la certeza de que estamos cerca, una cercanía que
nosotros comprendemos aun cuando seguimos separados.
Siempre confié en ti, siempre supe que necesitaba tu dulzura
en mi vida, supe que no la encontraría en otra parte, sólo en ti.
Ahora ha llegado una nueva estación que ya libera nuestras
esperanzas, todo parece suavizarse para que por fin superemos
las distancias.
Pienso en tu amor que quiero para siempre, ese amor que
siempre me trae aromas de todos los tiempos, amor con aroma,
un amor bello del que hablo en todas las cartas que llegan a ti.
Estamos juntos desde entonces, desde nuestras primeras
cartas, y pronto vendrá el tiempo de estar juntos al fin.
Aguardo la llegada de ese día, el de nuestro beso recíproco.
Pronto llegará la hora de contarnos todas nuestras cosas, y
desde luego siempre volverán nuestras cartas, las leeremos en
otoño y escribiremos más para leerlas en primavera.