Page 1149 - JULIO
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Nadie te conoce como yo, tú me conoces mejor que nadie...
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Sólo contigo puedo hablar sin parar, sólo contigo me vuelvo algo poeta, algo
loco, de todo un poco para que sepas que siempre vives en mí.
Cada minuto y cada instante lo vivo para ti. Nunca me cansaré de escribirte
estas cartas de amor que van sólo para ti.
Te cielo, siénteme amor, para que, aunque no me veas puedas sentir siempre
que estás conmigo.
Siempre te llevo aquí y no puede ser de otra manera.
Tú eres la dueña de mis letras, sueños y esperanzas, pues mi corazón nunca
antes ha sentido tanta dicha como la de ahora que te tengo a ti, por quien
vivir y darlo todo.
Sólo por ti
Sólo por ti esta noche me siento a escribir letras sueltas que, como
rompecabezas de mil formas, intentan desgranar el sentir de un corazón
que cada día vive en un universo más modificado.
Un corazón que late desenfrenadamente y quiere salirse del pecho para
correr junto al tuyo y estar cada hora, cada minuto, cada segundo más cerca,
transmitiéndote los calores que abrazan mi alma y me hacen sentir que mi
vida sólo tiene sentido si tú formas parte de ella.
El amor llegó, tú has sembrado su semilla en mi pecho de la que poco a poco
va surgiendo un árbol que cada día es más fuerte, con raíces sólidas que se
aferran al suelo que pisan tus pies.
Todos mis senderos conducen a ti y es que por ti mi cuerpo se estremece
como nunca antes creí que pudiera hacerlo.
Sólo porque existes las penas y dolores internos son más llevaderos, y sin
tu presencia mis alegrías no son completas.
Tú eres esa mitad perdida que me complementa, me da seguridad y
minimiza mis penas.
Cada «te cielo» pronunciado por tus labios es como un hechizo mágico que
transforma el día en noche, el mar en desierto, hoy te veo sonriendo y
sintiéndote la mujer más dichosa del planeta.