Page 28 - TAGR-4 Spanish
P. 28
304 Otra debilidad que encontramos en muchas personas es el hábito de medir
305 todo y a todos, de acuerdo con sus propias impresiones y sus propias
306 creencias. Algunos de los que leerán este libro, creerán que nadie puede
307 PENSAR Y HACERSE RICO. No pueden pensar en términos de riqueza,
308 porque su forma habitual de pensar está sumida en la pobreza, la necesidad, la
309 miseria, el fracaso y la derrota.
310 Estas personas desafortunadas me recuerdan a un asiático distinguido, quien
311 vino a Estados Unidos a recibir una educación americana. Asistió a la
312 Universidad de Chicago. Un día el Presidente Harper se encontró con este
313 joven oriental en el campus, se detuvo a charlar con él varios minutos y le
314 preguntó qué era lo que le había impresionado más de los estadounidenses.
315 “Bueno,” exclamó el asiático, “¡tus ojos!” ¿Qué decimos nosotros de los
316 asiáticos? Nos negamos a creer lo que no comprendemos. Creemos
317 ingenuamente que nuestras propias limitaciones son la medida correcta de las
318 limitaciones en general. Por supuesto, los ojos de los demás pueden
319 parecernos “diferentes”, PORQUE NO SON IGUALES A LOS NUESTROS.
320 Millones de personas observan los logros de Henry Ford y lo envidian por su
321 buena fortuna, suerte, genialidad, o cualquier cosa a la que atribuyan la
322 fortuna Ford. Quizás una persona de cada cien mil conozca el secreto del éxito
323 de Ford, pero los que lo conocen son demasiado modestos, o demasiado
324 reacios a hablar de ello debido a su simplicidad. Un solo ejemplo ilustrará el
325 “secreto” perfectamente.
326 Hace varios años, Henry Ford decidió fabricar su famoso motor V8. Eligió
327 hacer un motor con los ocho cilindros ubicados en un solo bloque y dio
328 instrucciones a sus ingenieros para que crearan el diseño del motor. Los
24