Page 321 - DIC BORRADOR
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- No vere nada que ya no haya visto - Dice él, esbozando una sonrisa

                  desagradable y entrando a la casa pese a las protestas de Dania. Manuel entra
                  con propiedad, como si fuera su propia casa, su mirada recorre los rincones de

                  la sala, examina cada esquina y se puede notar en sus ojos la repulsión que
                  siente por el lugar. - Hubiera pensado que luego de estar conmigo, estarias con

                  alguien al menos cercano a lo que dejaste... pero veo que caiste más bajo.





                  - No vengas acá con prepotencias, ya no soy tu esposa para soportar tus

                  estupideces. - Exclama ella caminando hacia él, dejando la puerta abierta,
                  esperando sacarlo luego, pero él se adelanta y la detiene parandoce frente a

                  ella, la agarra con su brazo derecho de la cintura y con fuerza la apreta contra
                  su cuerpo.






                  - Pero sé que te gustaria seguir siendo mi mujer.





                  - ¡Sueltame! - Le ordena al sentirse prisionera en sus brazos, notando como la

                  bata que llevaba cubria su cuerpo desnudo solo cubierto por una tanga, y él
                  comenzaba a notarlo al ser más alto y ver hacia abajo, como la bata se abria

                  en el busto logrando ver parte de sus senos. - ¡Súeltame! - Vuelve a gritar más

                  desesperada, sólo para encontrarse con unos labios acercandoce a los suyos,
                  intenta en vano safarce de esos brazos que con rudeza la retienen pero el beso

                  es inevitable, cierra su boca mientras Manuel la besa a la fuerza, es un beso
                  feo,


                  prolongado hasta que sin más ella abre su boca y corresponde el beso, él

                  introduce la lengua a la fusión y Dania, irreconocible, la admite y acompaña con

                  su propia lengua, el tosco beso adquiere una pasión impensada y en
                  respuesta, Manuel la suelta, sabe que ya es suya, y es ella la que estira los
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