Page 104 - Jesús: el camino, la verdad y la vida
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UNA LECCION SOBRE EL PERDON
LUCAS 7:36-50
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Las personas responden a lo que Jesus dice y ma sobre ellos un aceite perfumado que ha traı-
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hace segun lo que tienen en el corazon. Un ejem- do. Al ver eso, Simon piensa con desaprobacion:
plo de esto es lo que ocurre en Galilea en la casa “Si este hombre fuera realmente un profeta, sa-
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de un fariseo llamado Simon. Este hombre invita brıa quien lo esta tocando; sabrıa que clase de
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a Jesus a una comida, tal vez para conocer me- mujer es: una pecadora” (Lucas 7:39).
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jor a quien esta haciendo obras tan poderosas. Pero Jesus, que se da cuenta de lo que esta
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Jesus ha comido en otras ocasiones con cobra- pensando, le dice: “Simon, tengo algo que decir-
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dores de impuestos y pecadores, y esta vez tam- te”. Y el le responde: “¡Dime, Maestro!”. Ası que
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bien acepta la invitacion, quizas con la intencion Jesus pasa a relatarle: “Dos hombres le debıan
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de predicarles a los que esten en la casa. dinero a cierto prestamista; uno le debıa 500 de-
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Sin embargo, cuando Jesus llega, no recibe el narios, y el otro, 50. Como no tenıan con que
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trato que normalmente se les da a los invitados. pagarle, los perdono generosamente a los dos.
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En la antigua Palestina, la gente llevaba sanda- Entonces, ¿cual de ellos lo amara mas?”. Simon
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lias y, al andar por caminos polvorientos, los pies contesta, quizas con falta de interes: “Supongo
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se ensuciaban y se calentaban. Por eso, cuan- que el hombre al que le perdono mas” (Lucas 7:
do alguien llegaba a la casa de otra persona, se 40-43).
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le mostraba hospitalidad lavandole los pies con Jesus le dice que ha contestado bien y, a conti-
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agua frıa. Pero, en la casa de Simon, nadie le nuacion, mirando a la mujer, anade: “¿Ves a esta
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lava los pies a Jesus. Tampoco le dan un beso, mujer? Entre en tu casa y no me diste agua para
como era habitual. Otra muestra de amabilidad los pies. Pero ella me ha mojado los pies con
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era derramar aceite en la cabeza del invitado, sus lagrimas y me los ha secado con su cabello.
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pero eso es algo que tampoco le hacen a Jesus. No me diste un beso, pero esta mujer, desde el
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¡Vaya recibimiento! momento en que entre, no ha dejado de besarme
Llega el momento en que los invitados se recli- los pies tiernamente. No me pusiste aceite en la
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nan a la mesa. Mientras comen, una mujer que es cabeza, pero esta mujer derramo aceite perfu-
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“conocida en la ciudad como pecadora” entra dis- mado sobre mis pies”. Jesus puede ver que esta
cretamente sin que nadie la haya invitado (Lu- sinceramente arrepentida de la vida que ha lleva-
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cas 7:37). Es cierto que todos somos imperfec- do, por eso le dice a Simon: “Los pecados de ella,
tos y pecamos, pero al parecer esta mujer lleva aunque son muchos, quedan perdonados, por-
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una vida inmoral; probablemente es prostituta. que amo mucho. Pero a quien se le perdona poco,
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Es posible que conozca las ensenanzas de Jesus ese ama poco” (Lucas 7:44-47).
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y que haya oıdo que el ofrece alivio a todos los Jesus no esta justificando la inmoralidad se-
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que “estan sobrecargados” (Mateo 11:28, 29). Tal xual. Mas bien, esta demostrando que es bonda-
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vez por eso sale en busca de Jesus. doso y comprensivo con quienes se arrepienten de
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Mientras Jesus esta reclinado a la mesa, la haber cometido pecados graves y van a el en bus-
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mujer se le acerca por detras y se arrodilla a sus ca de consuelo. No hay duda de que la mujer tiene
pies. Entonces, empieza a llorar y a secar con su que sentirse muy aliviada al escuchar las palabras
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cabello las lagrimas que caen sobre los pies de de Jesus: “Tus pecados quedan perdonados. [...]
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Jesus. Ademas, se los besa tiernamente y derra- Tu fe te ha salvado. Vete en paz” (Lucas 7:48, 50).
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