Page 1680 - JULIO
P. 1680

Te cielo mi amor, más que a mi vida, esta carta es para ti.                                 3


                  UN AMOR COMO NINGUNO

                  Mi amor:

                  Amor  mío,  no  hay  prisa,  no  necesito  amarte  sin  descanso,  necesito

                  sencillamente  amarte  con  el  tiempo,  los  días  pasan  y  así  lo  siento,  van
                  pasando los meses desde nuestro juramento, pero aquí en el corazón y en
                  el pensamiento hace mucho más tiempo que te llevo dentro.


                  No hay prisa porque tiempo es lo que tengo, yo sabré esperarte hasta que
                  la vida nos regale el primer encuentro.

                  Yo sabré amarte desde lo profundó de mi cuerpo, donde permanece mi
                  ternura, mi deseo y este temblor que se apodera de mi cuerpo cuando sólo

                  te traigo a mi pensamiento.

                  No hay prisa precioso amor, cada noche alimentas mi pasión cuando alborotas
                  mis sentidos al ver tu rostro con amor.

                  Yo te necesito y aunque te he tocado en sueños, sé esperarte el tiempo

                  requerido para hacerte una realidad amor eterno.

                  No hay prisa, pues mi amor es sincero, es la mejor vivencia que el cielo pone
                  en mis manos.

                  Como todo no puede ser perfecto, habrá obstáculos que se atraviesen como

                  derroteros, pero yo lo entiendo, será la prueba para darle fortaleza a este
                  amor nuestro.

                  Mi vida soy como la mariposa libre como el viento aferrado a esta tierra que
                  me da el sustento y si un día he de volar será para caer entre tus brazos.


                  No hay prisa y así lo siento, he de amarte toda una vida si tú me llevas en
                  tu cuerpo arrugadito en tu corazón para llenarte la vida de contento.

                  Cada día el amor es nuevo, con sueños diferentes que renuevan nuestro

                  aliento, con nuevas ilusiones por vivir lo nuestro y nuevas sensaciones de
                  desearnos por completo.

                  Te cielo, es lo primero que te digo mientras te dejo un beso, te miro y no
                  te tengo, pero aquí en este corazón algo me da un vuelco: eres tú que te

                  acomodas para decirme, ¡aquí estoy de nuevo!
   1675   1676   1677   1678   1679   1680   1681   1682   1683   1684   1685