Page 1687 - JULIO
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Amarte cada día y en cada momento es una tarea muy fácil y no está
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limitada por el tiempo.
El amor que te entrego es un amor que se da libre como el viento, no tiene
necesidad de permisos especiales, sólo se da y se siente como algo lindo y
bendecido.
Te confieso que muchas veces me pregunto si las letras que te envío
pudieran resultar aburridas, porque parece que siempre son pocas y
repetitivas.
¿Pero el amor, acaso no es así? Para mí siempre es lindo y grato leer o
escuchar las palabras que salen de nuestros labios y corazones. «Te cielo»,
«te extraño…» Esas palabras jamás cansan, porque son nuestras.
Este amor que tenemos lo hemos sabido cuidar a través del tiempo, y no
dejaré que se vaya, no me cansaré de escribirte estas palabras…
Son nuestras cartas, nuestros sentimientos, y eso jamás podría cansar.
Te cielo mi amor, pese a la distancia que hay entre los dos, tú te encuentras
aquí mismo, junto a mí, entre todas mis cosas, en mis ropas, en mis libros, y
en todo cuanto hay en mi cuarto.
Siempre estoy pensando en ti…
Es muy maravilloso amar así...TE CIELO MI BEGOÑA
Te cielo vida mía, gracias, muchas gracias por permitirme el amarte día a
día, noche a noche.
Te adoro vida mía…
Te cielo tanto…
Pienso en el camino que me lleva a ti.
Esta carta que me he puesto escribir especialmente para ti intenta ser
hermosa y sincera y quizás sólo logre ser sincera y la belleza haya que
buscarla entre todos los silencios cifrados que nos obsequiamos.
Esta carta habla de una ausencia, pero también de una presencia, de cómo
poder estar juntos cuando aún no se puede estarlo, en esta distancia
temporal que tantas veces nos hace daño por igual tú y yo, de las mañanas
que llegan vivas, cuando escribo o pronuncio tu nombre.
De todas esas veces que me piensas y te pienso.

