Page 31 - La vida de Baden-Powell en cuadros
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Era un gran amigo de los niños. A ellos les gustaba su
espíritu alegre, su buen humor, su manera de divertirse.
Les hacía marchar al son de su ocarina y les estimulaba
para que fuesen observadores y se fijasen en todo,
desarrollando juegos y, competiciones entre ellos, Pero los
otros oficiales no siempre estaban de acuerdo con él.
B-P. era un magnífico
soldado. Pronto se ganó el
respeto de sus
subordinados, quienes se
dieron cuenta de que era tan
observador que nada se le
escapaba.
Aprovechaba todas las
oportunidades que se le
presentaban para irse a la
selva y ahí acechar a los
animales salvajes,
escondiéndose con
frecuencia cerca de algún
charco tranquilo, donde
podía observar a los
venados, chacales, tigres y
elefantes que se acercaban
a beber.
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