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        Blanca Estela Pérez fue enfermera de primera línea durante la pandemia.
                   “Vendí mi sangre para





           comprarle leche a mi hijo”







                                  Desgarradora historia de Blanca Estela Pérez



                                                                           Por: Arlen García
         SAN PEDRO SULA.                Su hijo, Eduardo José Mendoza   dentro del sistema de salud; nadie   co se ajustaba, pero el miedo nunca   el alma rota”, dice. Fue entonces
                                       Pérez, tiene 15 años y enfren-  le explicaba con claridad lo que   desaparecía.          cuando decidió exponer su historia
               las 12:00 de la noche, mien-  ta  cinco  diagnósticos  médicos:   ocurría.             Años después recibió otro golpe   en redes sociales, sin imaginar que
               tras  la  ciudad  descan-  parálisis  cerebral,  atrofia  en  el   Recuerda el momento en que   que la dejó sin aire; le dijeron que   eso abriría otra puerta.
               sa, Blanca  Estela  Pérez   cerebro, epilepsia focal, autismo   todo empezó a tomar forma. “Le   su  hijo  era  ciego  y  sordo.  “Sentí   Una  amiga  le  habló  de  trata-
        A comienza su jornada más      y baja visión. No es una suma de   pregunté a la terapista qué signifi-  que el mundo se me vino encima”,  mientos en El Salvador, donde
         silenciosa y más dura: enciende el   enfermedades para ella, sino un   caba PSI y me dijo parálisis infan-  recuerda, pero algo dentro de ella   ahora  lleva  el  tratamiento
         horno, prepara la masa y hornea   solo rostro, el de su hijo, el que le   til”, relata. Luego vinieron frases   no aceptaba esa sentencia.  neurológico oftalmológico, orto-
        150 galletas que al día siguiente   cambió la vida desde el nacimiento.  que la marcaron para siempre: que   Insistió,  viajó,  volvió  a  exáme-  pedia pediátrica, comparó costos,
         venderá. No hay descanso, no hay    El camino entre diagnósticos,   su hijo no caminaría, que no haría   nes;  finalmente,  la  realidad  fue   escuchó experiencias y decidió
         relevo, solo una meta que se repite   dudas y hospitales   muchas de las cosas que otros   distinta a la primera versión:   intentarlo. Desde el primer mes
         cada día: sostener la vida de su hijo.  Eduardo nació prematuro, pesó   niños hacen.     Eduardo sí escuchaba y tenía   comenzaron a ver cambios. “Es
          “Yo hago todo lo que sea posible   tres libras y desde entonces su   Buscando respuestas  visión parcial.             progresivo, pero vimos mejoras”,
         para que él tenga su tratamien-  historia ha sido una cadena de   Aun así, ella no dejó de buscar   El punto de quiebre llegó en 2019,  afirma.
         to y una calidad de vida digna y   hospitales, diagnósticos cambian-  respuestas,  recorrió  hospitales,  cuando José Eduardo fue desahu-  Con el tiempo, las crisis convul-
         estable”, dice con una calma que   tes y palabras difíciles de compren-  consultó especialistas y se aferró   ciado y ella fue enviada a esperar   sivas disminuyeron hasta desapa-
         solo entiende quien ha aprendido   der.                    a cada posibilidad. Con el tiempo   meses sin atención en el Hospital   recer en gran medida. Hoy, están
         a sobrevivir en medio de la incer-  Durante mucho tiempo, Blanca   llegaron estudios más profundos y   Escuela, salió de ahí con el alma   a punto de cumplir cinco años sin
         tidumbre.                     sintió que caminaba a ciegas   nuevas conclusiones. El diagnósti-  hecha pedazos. “Salí llorando, con   crisis severas.
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