Page 36 - UNIVERSIDAD AUTONOMA DE ICA
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Docente: Nathia Erika Castro Vilcapuma
CAPITULO I
T odo empezó un día normal con Noé; quien decidió ir de vacaciones a
China. Se rumoreaba que en ese país nació un nuevo virus, pero era un
caso muy alejado de nuestra realidad, ese virus nunca podría llegar a
un lugar tan recóndito como Perú, es por ello que el gobierno no se alarmó, pues
claro era un problema de “chinos” y el país tenía situaciones más grandes que
solucionar: la población moría en zonas alejadas a la capital a causa de la
intoxicación por mercurio, heladas, dengue y Chikungunya, y aquello obviamente
exigía más atención que un virus completamente extranjero.
A simple vista él Perú no podría ser víctima de un virus ficticio, las masas
peruanas decían que “todo lo chino no dura”. Mientras tanto, Noé motivado por
su curiosidad y gran sed cultural, especialmente con todo lo relacionado con lo
asiático, decidió probar un bocado de sopa de Murciélago, según él para saber el
motivo que hacía de aquel un platillo tan cotizado dentro del país oriental, su
intención era sentirse en la piel de los pobladores oriundos del lugar.
Después, de aquella interesante adquisición de nuevas costumbres,
decidió volver a su país, su rico Perú, sin saber que llevaba en su organismo una
“bomba vírica”, ya que no presentaba ningún tipo de síntoma que se pudiera
identificar a simple vista.
Quién hubiese imaginado que ese sería el inicio del fin de la realidad que
todos conocían.
Noé llegó a Lima, saludó con un beso a su cálida madre, nadie hubiese
imaginado que los actos de fraternidad como los saludos eufóricos que venían
acompañados de no solo apretones de mano sino un caluroso abrazo y beso
ahora serían actos prohibidos para evitar contagios. Sin embargo, Noé enfermó,
fueron al hospital a ver a un médico, el cual confirmo sospechas todas las
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