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Gaceta
OPTOM OpTInEws
eL ecOnOmista
El coste de la miopía:
300 euros al año por persona afectada... y subiendo
La miopía es una de las principales causas de ceguera
y baja visión en España y en el resto del mundo. En nuestro país, los miopes magnos representaron el 21,16%, más de 15.000 personas, de a liados a la ONCE en el año 2015, siendo la causa principal de adhesión. La situación en el resto de Europa no di ere mucho de la española. El 30,6% de la población total es miope, y un 5,4% de ellos tiene mio- pía magna, porcentaje que aumenta a un 11,2% en los jóve- nes de entre 25 y 29 años.
serVimedia
Gafas infrarrojas
para ver a oscuras serán pronto una realidad
Tener unas gafas de sol que a la luz del día mejoran
tu visión en entornos brillantes y que por la noche o en oscuridad absoluta te dejan ver imágenes que no se revelan al ojo desnudo, puede convertirse en una realidad
con la nueva tecnología de visión infrarroja que vienen desarrollando cientí cos de la Universidad Nacional Australiana
de Canberra.
El equipo ha creado nanocrista-
les que ven directamente la zona infrarroja del espectro de la luz, funcionando como una suerte
de nanoantenas que interactúan intensamente con la luz entrante y son capaces de transformar sus patrones de frecuencia, radiación y po- larización. Este material, compuesto de aluminio, galio y arseniuro, puede fabricarse en láminas 500 veces más delgadas que un cabello humano, para ser insertadas en las lentes y así permitir al usuario ver las imágenes que crea la radiación infrarroja que expide la temperatura de
los cuerpos.
Cada nanocristal actúa como una antena que recibe y con- centra la radiación de calor infrarrojo para que se convier- ta en luz visible.
El coste económico personal para los miopes moderados se cifra en torno a los 300 euros por persona al año en métodos de corrección. En el caso de personas que ya tienen una dis- capacidad visual, los gastos se multiplican.
La razón saLud
Ante una pantalla
de ordenador,
no olvides parpadear
Cada día estamos más inmersos en las nue-
vas tecnologías, y aunque es cierto que nos facilitan la vida, nuestros ojos padecen con su uso pues tendemos a parpadear menos. Es cierto que el ojo posee un mecanismo natural de defensa como es la lágrima, pero cuando estamos ante una pantalla sencillamente se reduce la frecuencia de parpadeo y eso acaba produciendo sequedad. Según se desprende de este estudio, si en una conversación las personas pueden llegar a parpa- dear hasta 25 veces por minuto, cuando estamos ante una pantalla, incluso la del mismo móvil, esta frecuencia es cinco veces menor. ¿Dónde está el problema? Pues que todo ello puede derivar, como ya avanzábamos, en el síndrome del ojo seco. Desde luego deberíamos usar las panta-
llas intercalando los descansos precisos
para que el ojo descansase debida-
mente y poner coto a las molestias
en los globos oculares.
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