Page 902 - Spanish Bible (Reina Valera 1960)
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proverbios





           1            os proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Is-
            2           rael. Para entender sabiduría y doctrina, Para co-
            3           nocer razones prudentes, Para recibir el consejo de
            4  L prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sa-
              gacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura.
            5  Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá
            6  consejo, Para entender proverbio y declaración, Palabras de
            7  sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría
              es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría

            8  y la enseñanza. Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
            9  Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de
           10  gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Hijo mío, si
           11  los pecadores te quisieren engañar, No consientas. Si dijeren:
              Ven con nosotros; Pongamos asechanzas para derramar san-
           12  gre, Acechemos sin motivo al inocente; Los tragaremos vivos
           13  como el Seol, Y enteros, como los que caen en un abismo; Ha-
              llaremos riquezas de toda clase, Llenaremos nuestras casas de

           14  despojos; Echa tu suerte entre nosotros; Tengamos todos una
           15  bolsa,– Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie
           16  de sus veredas, Porque sus pies corren hacia el mal, Y van
           17  presurosos a derramar sangre. Porque en vano se tenderá la
           18  red Ante los ojos de toda ave; Pero ellos a su propia sangre
           19  ponen asechanzas, Y a sus almas tienden lazo. Tales son las
              sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida
           20  de sus poseedores. La sabiduría clama en las calles, Alza su
           21  voz en las plazas; Clama en los principales lugares de reunión;
              En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones.
           22  ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burlado-
              res desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia?
           23  Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu so-
           24  bre vosotros, Y os haré saber mis palabras. Por cuanto llamé,
              y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendie-
           25  se, Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no
           26  quisisteis, También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me
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