Page 907 - Spanish Bible (Reina Valera 1960)
P. 907
903 Proverbios 6. 4–30
esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de
tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des 4
sueño a tus ojos, Ni a tus párpados adormecimiento; Escá- 5
pate como gacela de la mano del cazador, Y como ave de la
mano del que arma lazos. Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira 6
sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni go- 7
bernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge 8
en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta 9
cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco 10
las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como cami- 11
nante, Y tu pobreza como hombre armado. El hombre malo, 12
el hombre depravado, Es el que anda en perversidad de boca;
Que guiña los ojos, que habla con los pies, Que hace señas con 13
los dedos. Perversidades hay en su corazón; anda pensando 14
el mal en todo tiempo; Siembra las discordias. Por tanto, su 15
calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado,
y no habrá remedio. Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete 16
abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las 17
manos derramadoras de sangre inocente, El corazón que ma- 18
quina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al
mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra dis- 19
cordia entre hermanos. Guarda, hijo mío, el mandamiento de 20
tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre; Átalos siempre 21
en tu corazón, Enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando an- 22
des; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando
despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñan- 23
za es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,
Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la 24
lengua de la mujer extraña. No codicies su hermosura en tu 25
corazón, Ni ella te prenda con sus ojos; Porque a causa de la 26
mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; Y
la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre 27
fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hom- 28
bre sobre brasas Sin que sus pies se quemen? Así es el que se 29
llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno
que la tocare. No tienen en poco al ladrón si hurta Para sa- 30