Page 933 - Spanish Bible (Reina Valera 1960)
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929                      Proverbios                 29. 24–30. 20

          El cómplice del ladrón aborrece su propia alma; Pues oye la 24
          imprecación y no dice nada. El temor del hombre pondrá lazo; 25
          Mas el que confía en Jehová será exaltado. Muchos buscan el 26
          favor del príncipe; Mas de Jehová viene el juicio de cada uno.
          Abominación es a los justos el hombre inicuo; Y abominación 27
          es al impío el de caminos rectos.
            Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el va- 30
          rón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que 2
          ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí 3
          sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo. ¿Quién subió al 4
          cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños?
          ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los
          términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su

          hijo, si sabes? Toda palabra de Dios es limpia; Él es escu- 5
          do a los que en él esperan. No añadas a sus palabras, para 6
          que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso. Dos cosas te 7
          he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad 8
          y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni ri-
          quezas; Manténme del pan necesario; No sea que me sacie, 9
          y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre,
          hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. No acuses al siervo 10
          ante su señor, No sea que te maldiga, y lleves el castigo. Hay 11
          generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice.
          Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha 12
          limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son 13
          altivos Y cuyos párpados están levantados en alto. Hay gene- 14
          ración cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para
          devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre
          los hombres. La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! 15
          ¡dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Aun la cuarta nun-
          ca dice: ¡Basta! El Seol, la matriz estéril, La tierra que no se 16
          sacia de aguas, Y el fuego que jamás dice: ¡Basta! El ojo que 17
          escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre,
          Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del
          águila. Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco sé la cuarta: 18
          El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la 19
          peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del
          hombre en la doncella. El proceder de la mujer adúltera es 20
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