Page 28 - Para el buen gobierno de los pueblos
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cronistas hispanos, estos nacieron acá, en el territorio de los antiguos peruanos. Titu Cusi en el Cusco, Blas Valera en Chachapoyas, Garcilaso en el Cusco, y Guamán Poma en Huamanga. Todos ellos tuvieron cuando menos madre nativa, y su etapa formativa la vivieron acá. Hablaban naturalmente los idiomas nativos, estaban en contacto pleno con la tradición oral de la gente, que era el principal medio de transmisión cultural, y, en lo que resta, estuvieron más cerca de la vorágine de acontecimientos que llevaron a la destrucción del incario. Son cronistas peruanos.
Todo eso diferencia a ellos de los soldados, funcionarios, sacerdotes, y gobernantes hispanos (Xérez, Pizarro, Ruiz de Arce, Zárate, Cieza, Murúa, etc.) que escribieron sus propias crónicas. Varios de ellos llegaron a hablar idiomas nativos, hasta escribieron diccionarios quechuas; sin embargo, dudosamente entendían los idiomas nativos a plenitud, en todas sus variantes y sutilezas. Tampoco percibían la cultura inca en sus lados invisibles, ni la sentían como suya. No estaban verdaderamente entroncados con la tradición oral andina. Sus relatos fueron de segunda o de tercera fuente, y desde luego, presentan el mundo inca desde el universo cultural, teológico e individualista en el que se habían educado.
Debido a eso Garcilaso pudo anotar “que el español que piensa que sabe más dél [del idioma nativo], ignora de diez partes las nueve, por las muchas cosas que un mismo vocablo