Page 1327 - JUNIO 2024
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Te cielo mi amor, pese a la distancia que hay entre los dos, tú te encuentras               24
                  aquí mismo, junto a mí, entre todas mis cosas, en mis ropas, en mis libros,

                  y en todo cuanto hay en mi cuarto. Siempre estoy pensando en ti…

                  Es muy maravilloso amar así. TE CIELO MI BEGOÑA

                  Te cielo vida mía, gracias, muchas gracias por permitirme el amarte día a

                  día, noche a noche. Te adoro vida mía…

                  Te cielo tanto…

                  Tu amor que mucho te extraña... y te ciela.


                  (Tú me haces amarte cada día más)

                  Sencillamente tú

                  Cuantas veces comienzo a escribirte... quiero decirte tanto, y tú en espera

                  de palabras observas pensativa como la lluvia moja el camino.

                  Desde tu ventana has visto la misma luna, entre luceros pasa como una
                  novia enamorada después de unos besos y una rosa.


                  La misma luna ilumina mi cielo, los mismos luceros como guardianes fieles
                  de "La Dama de la Noche" me ven cruzar el puente como a eso de las diez,
                  cuando  pensando  en  ti  regreso  a  casa,  lugar  donde  sólo  hay  silencio,

                  silencio que dejo de escuchar cuando digo tu nombre.

                  Te hablo, aunque parezca una locura, te hablo mientras tú sonríes desde

                  la mesita de noche donde puse con un lindo marco la foto que me diste
                  antes de partir, reflejo tan hermoso de tus ojos que me miran cuando abro
                  los míos a la luz de un nuevo día.


                  - "No desesperes" - me digo.

                  Tú, amor mío estás a la distancia de unos soles y unas tardes vestidas de
                  invierno.

                  Pronto no seré para ti recuerdos, ni una voz al otro lado del teléfono.


                  Pronto lo sé, seremos siluetas jugando en las olas, como chiquillos que no
                  piensan que hay otoños que vendrán, ni aves que emigran.


                  Estaremos sí como antes, leyendo yo tus versos, leyendo tú mis versos, no
                  separados por miles de kilómetros de un mar que trae consigo momentos
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