Page 153 - DERECHO INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA (1988)
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La escuela rural por sus métodos, por sus programas y por su lengua es
ajena a nuestra realidad cultural y no sólo busca convenir al indio en una especie
de mestizo sin definición ni personalidad, sino que persigue igualmente su
asimilación a la cultura occidental y capitalista. Los programas para el campo
están concebidos dentro de esquemas individualistas a pesar de que nuestra
historia es esencialmente comunitaria. El sistema cooperativo es connatural a un
pueblo que creó modos de producción en mutua ayuda como el ayni, la mink’a,
yanapacos, camayos... La propiedad privada, el sectarismo político, el
individualismo, la diferenciación de clases, las luchas internas nos vinieron con la
Colonia y se acentuaron con los Regímenes Republicanos. La reforma agraria
está concebida también dentro de ese esquema.
El poder económico y político es la base de la liberación cultural. Debemos
tecnificar y modernizar nuestro pasado pero de ningún modo queremos romper
con él. Todo intento de europeización o de "yanquización", como se ha querido
hacer a través de la educación y de la política, no será más que un nuevo fracaso.
Todo movimiento político que realmente quiera ser liberador para el campesino
deberá organizarse y programarse teniendo en cuenta nuestros valores culturales.
El indio es noble y justo, es sobrio y respetuoso, es trabajador y profundamente
religioso. Pero toda esta riqueza que atesora el alma india nunca ha sido
comprendida ni respetada. La acción política de la Colonia y de los Gobiernos
Republicanos han sido eminentemente destructivas llegando algunos de nosotros
a asimilar grandes defectos de corrompidos y corruptores politiqueros. Se nos ha
querido hacer peldaño y escalera de las peores pasiones y de las ambiciones más
bajas. No estamos dispuestos a seguir por este camino de avasallamiento y
depravación. Los resultados catastróficos actúan a la vista de todos. Los indios
que por culpa de la mala educación y de la falsa politiquería ya no quieren ser
indios han asimilado los peores defectos de otros pueblos y se han constituido en
nuevos explotadores de sus propios hermanos. Les hacemos un llamado fraterno
para que uniéndose a nosotros en un movimiento de reivindicación de nuestros
derechos y de nuestra cultura trabajemos todos en la liberación económica y
política de nuestro pueblo.
Deben convencerse: Gobiernos, políticos, economistas y nuestros
educadores que se ha fracasado totalmente en la "promoción" del Campesinado
Aymará y Quechua porque se han aplicado métodos erróneos. En el Presente
Documento pretendemos esbozar las líneas generales de una política liberadora
campesina.
Nuestra historia nos habla
Antes de la Conquista Española ya éramos un pueblo milenario con virtudes
que se desarrollaban dentro de un ambiente altamente socializado. La Colonia no
supo respetar ni reconocer nuestra cultura, sino que fue aplastada y sojuzgada. La
Independencia no trae libertad para el indio, antes bien, realizada ésta bajo los
principios del liberalismo, el indio es juzgado y tratado como elemento pasivo apto
únicamente para ser usado en las guerras continuas como carne de cañón. La
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