Page 424 - El Islam cristianizado : estudio del "sufismo" a través de las obras de Abenarabi de Murcia
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Carismas del vientre       413
       bí (1), le latía una vena de su dedo. Mientras Abuyezid el Bistami (2)
       estuvo en el vientre de su madre, no alargó jamás ésta la mano a man-
       jar alguno ilícito. Otros místicos oyen una voz que les dice: "Absten-
       te." A otros les entra un súbito temblor. A otros, si les ofrecen un man-
       jar prohibido, se les convierte en plomo o ven sobre él una mancha de
       color negro, o se les aparece como un cerdo. Con estas y otras señales
       semejantes distingue Dios a sus amigos y escogidos. Todas ellas se
       reducen a tres especies, según que  la señal aparezca en  la persona
       misma del asceta o en la cosa de que debe abstenerse, o bien consista
       en una voz exterior o interior que le avise. Estas tres especies funda-
       mentales admiten gran variedad de maneras, que nosotros hemos ex-
       plicado, al comentar los estados místicos de Abuyezid  el Bistami, en
       el libro que titulamos "Llave de las cerraduras de la intuición unitaria
       de Dios" (Mifíah aefal al-tauhid) (3).
          Otro de los carismas del vientre consiste en saciar a una multitud
       con una pequeña cantidad de alimentos, como se cuenta de uno que
       recibió la visita de varios hermanos, sin tener más comida que la es-
       trictamente precisa para saciar a uno solo, y después de partir aquel
       pan que tenía, lo cubrió con el mantel; los hermanos se pusieron en-
       tonces a comer de debajo del mantel, hasta que todos ellos acabaron,
       sin dejar uno de comer; y todavía quedó  el pan como estaba antes,
       sin que de él faltase nada... [116] Casos análogos se cuentan en mate-
       ria de  tela, que también pertenecen a este género. Así se refiere de
       Abuabdala el Taworí (4), que tomó una pieza de tela, y sacando un ex-
       tremo por debajo de su manto, se lo entregó al sastre y le dijo-. "Toma
       lo que necesites." El sastre no cesó de cortar lo que Dios quiso en can-
       tidad prodigiosa, hasta que al fin le dijo: "No se acaba nunca esta pie-
         (1)  "Místico famoso de oriente, que floreció en  el siglo VIH." de  J. C. y a
       quien se atribuye el origen de la práctica metódica del examen de conciencia.
       Cfr. supra, parte segunda, VI, pág.  171.
         (2)  Místico oriental, muerto  el año 874 de  J. C. Sobre su vida, obras y
       doctrina, véase a Massignon, Essai,  op.  cit.. 243-256.
         (3)  Falta en Brockelmann, op.  cit., noticia de este libro de Abenarabi.
         (4)  No me es posible identificar la personalidad de este místico.
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