Page 23 - Como mariposas a la luz
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La sensibilidad perdida
El ser Humano, complejo en sí mismo, tiende a “mimetizarse” con su entorno.
Se adapta, imita, y se agrupa, atendiendo a sus propias necesidades y a las de su
grupo. Preso de su propia complejidad, acoge elementos de autodefensa, que le
permitan sobrevivir a sus propios “congéneres”.
A veces, con un malentendido sentido de la prioridad defensiva, a fin de sentirse,
equivocadamente fuerte, tiende a olvidar esos rasgos que, lejos de hacerle más
indefenso, lo hacen más “humano”.
Seguramente, entre todos esos rasgos y sentimientos, que nos hacen más humanos,
si uno se encuentra especialmente maltratado, condenado al ostracismo, y obligado
a ser escondido, para no demostrar una supuesta debilidad, ese es la “Sensibilidad”.
Aunque todos estamos dotados de dicho sentimiento, a base de ocultarlo, y
disfrazarlo, en muchos casos, acaba en lo más profundo de nuestra propia oscura
existencia.
La Sensibilidad:
Es lo que te permite descubrir, y a la vez disfrutar, lo bello, lo diferente, lo
frágil, en definitiva, lo excepcional, lo poco perceptible.
Te permite tener ojos para lo que la mayoría permanecen ciegos.
Te permite tener tacto para lo que la mayoría son torpes.
Entender lo que para la mayoría es simplemente inexplicable.
Cuando careces de Sensibilidad, cuando la has ocultado tanto, hasta llegar a olvidarla,
en la oscuridad de tu ficticia fortaleza te conviertes en un ejemplo de vulgaridad
robotizada.
© 2016 Jordi Llonch 18