Page 49 - Como mariposas a la luz
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Si nuestra vida es una auténtica obra de arte, la “auténtica obra de arte“, nuestra
vejez debería ser la culminación de dicha obra, la explosión final que da sentido a
todo.
El resultado de años de trabajo, moldeado a través de momentos, alegrías dolor
pasión y mil elementos más que construyeron una vida.
La contemplación de todo, con la dignidad del que se sabe digno, sería como el artista
que contempla su obra acabada, en una mezcla de artes, que dan un resultado vivo.
“El ser humano es contradictorio en sí mismo. Todos quieren llegar a viejos, pero
nadie quiere admitir haber llegado”.
Envejecer también es un arte, que forma parte crucial de nuestra obra de vida.
Allí, nos volvemos inmortales para nosotros mismos y más que un motivo de
desánimo se convierte en un motivo de orgullo y disfrute del resultado de muchos
momentos, que nos permiten “vivir el momento”.
Si envejecer te hace sentir infeliz, es que algo, algún capítulo algún color se quedó
en el camino, inacabado, y sólo recuperarlo, te hará entender la grandeza del
momento.
“Jamás te quejes de hacerte viejo, es un privilegio que se les niega a muchos”
© 2016 Jordi Llonch 44