Page 70 - Visiones de Alejandria | 3ra edicion | Editorial HL 2019
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Editorial HL | Literatura Moderna
silenciamos dándole un segundo botellazo en la testa para que se embriagara más en
su alucinación.
La hicimos entrar en un trance a base de cantos y trucos que la durmieron lo suficiente
como para acostarla en el piso y disponernos a preparar una mezcla con la tierra y el
agua, obteniendo litros de una especie de concreto color gris claro, muy especial,
derivado de las heces del duende que también mezclamos con gusanos y demás
ponzoñas del panteón.
Dicha pasta o mezcla, la untamos en el cuerpo de Danielle hasta cubrirla toda, de pies
a cabeza su hermoso cuerpo lo cubrimos con una capa de ese concreto especial, cada
línea y curva fue sellada y moldeada a nuestro placer. Así una hora más o menos
estuvimos y luego la pusimos de pie, como una estatua fúnebre más en aquel
cementerio.
Contemplamos nuestra obra maestra.
Era en extremo pesada y hermosa.
Se la dejamos al panteón de Rockhills como muestra de agradecimiento, ahí la
dejamos prometiéndole volver por ella pasados 100 años, una vez hubiera aprendido
su lección.
Y así lo hicimos, llegado el año 1910, fuimos a buscarla, pero no la encontramos, a
razón de que el cementerio había sido reducido y todas las tumbas removidas junto
con sus contenidos y sus adornos, de los que se nos informó, los más antiguos como
bustos y objetos de los mausoleos, fueron subastados y comprados por amates de
estas cosas.
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