Page 21 - CAMINOS SIN GLORIA
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Autor: Juan Carlos Cuervo Otálora
su taxi y antes que el conductor bajara con varilla en mano
mi padre le asesto tal golpe que el señor quedo inconsciente
recostado en la maquina de registrar los pasajeros; ante el
hecho y viendo la multitud decidimos emprender la huida
pues llegaban los compañeros del busero y mejor salir ante
tantos pues no, digo decidimos en forma retorica porque
pues fue mi padre quien dio la orden un muchacho de
escasos 8 años que mas iba hacer; la otras no menos
agradables fueron hacia mi golpe franco porque jamás
soportaba que le contestaran de ninguna manera, tuviera o
no tuviera la razón.
Al terminar por fin mi primaria en un colegio de
curas de el cual aprendí muchísimo y me encarrile de cierta
manera; quizás esa era la única manera de formarme según
mis padres de igual manera que querían hacer con mi
hermana pero ese si fue un caso perdido, en aquel colegio
laico aprendí todas las formas de la liturgia pues era de
costumbre asistir a misa ya que el colegio contaba con su
propia iglesia, allí mismo hice mi primera comunión, y mi
confirmación cambie el estilo de peinado tradicional.
Ese año también fue cuando pude ver la muerte muy
de cerca sufrí el primero de tres atropellamientos en mi vida
aunque no de una manera tradicional que el auto pasa por
encima y en fin, tampoco estuve hospitalizado, ni fracturas
pero fueron segundos impactantes, el colegio al cual
mencione estaba cercano a media cuadra de una avenida
principal de la ciudad de doble vía sin separador, apenas con
las líneas divisorias de reglamento de una avenida, ese día
estábamos en épocas de exámenes y nos permitían salir para
comprar las hojas respectivas de examen cuadriculadas,
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