Page 27 - Libro Orgullo y Prejuicio
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Elizabeth  no  abandonó  la  habitación  ni  un  solo  instante  y  las  otras  señoras
      tampoco se ausentaban por mucho tiempo. Los señores estaban fuera porque en
      realidad nada tenían que hacer allí.
        Cuando dieron las tres, Elizabeth comprendió que debía marcharse, y, aunque
      muy en contra de su voluntad, así lo expresó.
        La señorita  Bingley  le  ofreció el  carruaje;  Elizabeth  sólo  estaba esperando
      que insistiese un poco más para aceptarlo, cuando Jane comunicó su deseo de
      marcharse con ella; por lo que la señorita Bingley se vio obligada a convertir el
      ofrecimiento  del  landó  en  una  invitación  para  que  se  quedase  en  Netherfield.
      Elizabeth  aceptó  muy  agradecida,  y  mandaron  un  criado  a  Longbourn  para
      hacer saber a la familia que se quedaba y para que le enviasen ropa.
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