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una situación única; algunas de sus experiencias eran similares. Pensaba que una buena vida sexual merecía cierta paciencia y tole- rancia. Decidí tratar de mejorar nuestra comunicación verbal antes de perder la esperanza en el contacto físico.
Sexo: Hablé con muchas personas y leí todo lo que pude sobre la insuficiencia sexual. Sabía que el alcoholismo afectaba adversamen- te a algunas personas y hacía que otras se sintieran amorosas, pero yo estaba convencida de que esto había destruido el interés de mi esposo por el sexo. En un momento de valor excepcional, le pregun- té lo que pensaba. Dijo que a él todavía le interesaba el sexo pero, aunque me quería mucho, sencillamente no le interesaba tener rela- ciones sexuales conmigo. Me dijo que sería feliz si continuáramos una relación platónica. Me parecía que el matrimonio sin relaciones sexuales era algo incompleto. Tomé mi decisión con calma y sere- nidad, y creo que él se sintió aliviado cuando tuve el valor de poner fin a nuestro matrimonio, en vez de continuar pidiéndole algo que él no podía darme.
Sexo: Mi esposo sobrio me llamó mojigata. Cuando le confié esto a una amiga, después de una reunión de Al-Anon, ella me preguntó: “¿Lo eres?” Había buscado compasión y, en vez de eso, me insta- ban a que me fijara en mí misma. Durante el regreso a casa de la reunión me pregunté: “¿Soy una mojigata?” y no pude contestar. Nos habíamos casado cuando éramos adolescentes y él comenzó a beber inmediatamente después. Recuerdo que, al principio, la mayor parte de nuestra vida en común se deterioró en lo que a mí respecta, debido al aspecto y al olor que él tenía cuando estaba borracho, pero también sabía que muchos de mis pensamientos y acciones de adulta eran el resultado de cierta actitud que mis padres me habían enseñado. Le pedí a mi esposo que tuviera paciencia mientras yo trataba de obtener consejo para ayudar a desvanecer algunos de los mitos sobre el sexo que yo había aceptado como verdades. También continué usando el programa para librarme de los resentimientos procedentes de los días de bebida. Como ninguno de los dos queríamos utilizar el sexo como un arma, ahora tenemos mejores relaciones matrimoniales.
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Comunicación


































































































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