Page 57 - Vencer la Disfuncion Erectil
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• El Amo le podrá pedir a su Esclavo que este le toque con sus manos, con su boca, o cualquier parte de su cuerpo con excepción de sus zonas genitales; los ge- nitales del Esclavo no deben tocar al Amo.
• El Amo jamás podrá pedirle a su Esclavo que este realice el acto de la penetración (si al Amo le apetece el acto de la penetración, sí le podrá pedir a su Escla- vo que utilice un juguete sexual para penetrarle).
Es muy importante que el Amo mantenga el foco de atención en sí mismo, sin dar protagonismo al posible pla- cer que pueda surgir en su Esclavo. El Esclavo no debe te- ner placer de una forma directa. Si en algún momento al Esclavo le surge placer o excitación, deberá disimular para que el Amo no lo pueda percibir.
El Amo puede pedir todo aquello que le apetezca, pero debe tener presente que su Esclavo no puede pensar, tan solo obedecer. Por ello es muy importante que el amo sea muy claro y explícito cuando ordena. El amo no puede dar órdenes del tipo: «hazme un buen masaje» o «bésame de una manera agradable». Su esclavo no puede ni debe in- tentar interpretar o adivinar qué significa un «buen masa- je» o «besar de una manera agradable». Es el Amo quien debe detallar cómo quiere el masaje, qué tipo de masaje, dónde lo quiere, si quiere que se lo haga con firmeza o si prefiere recibirlo con suavidad.
obviamente, no forma parte de la ideología del juego que el Esclavo realice tareas domésticas como ir a comprar o limpiar la casa. El Esclavo no acatará ninguna orden que extralimite el contexto del juego.
El juego terapéutico
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