Page 56 - Vencer la Disfuncion Erectil
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Vencer la disfunción eréctil
Para jugar al Juego del romano, es muy favorable ha- cerlo desde una actitud en que se esté dispuesto a asumir algún «tropiezo». En ocasiones, el juego resultará más sa- tisfactorio y en otras podrá ser menos placentero, pero no se debe tener miedo y se debe procurar jugar con una ac- titud aventurera. Si arriesgamos podemos tropezar; sí, es verdad. Pero también podemos enriquecer mucho nuestra experiencia. Por ello debemos asumir que en nuestra bús- queda del placer, en ocasiones, encontraremos experien- cias más agradables que otras.
Si usted es de los que jugando a este juego siempre tie- ne experiencias agradables y placenteras, probablemente no ha arriesgado lo suficiente. Tropezar es un acto indis- pensable para el aprendizaje.
Lo que no puede pedir el Amo
El Amo no le debe pedir a su Esclavo que este haga co- sas que le podrían producir directamente algún tipo de pla- cer a él mismo (al Esclavo).
• El Amo no podrá tocar a su Esclavo durante el juego. Aunque para el Amo podría resultar agradable tocar a su Esclavo, no debe hacerlo. deberá ser el Esclavo quien toque a su Amo cuando este se lo ordene.
• Aunque para el Amo pueda ser excitante y placen- tero ver cómo su Esclavo se toca a sí mismo de for- ma erótica, el Amo no podrá pedirle esto, ya que su Esclavo no debe tener placer (o al menos de forma directa).
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