Page 77 - El libro de San Cipriano : libro completo de verdadera magia, o sea, tesoro del hechicero
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cíón. pudiera sobrecogemos y ocasionar nuestra muerte por  el
         efecto del susto, ya en fin por que no fuéramos bastante discretos
         para resen-arnos de referir la aparición maravillosa o  celestial,
         aue habíamos presenciado, y que al mencionar el suceso, pudiera
         dar pábulo a que se nos conceptuase por locos, ignorantes o ende-
         moniados, lo cual seguramente nos haría perder la estimación de
         muchas personas que formarían un concepto perjuidicial que nos
         acarrearía un sinnúmero de disgustos, ya por otras causas ocultas
         a nuestra penetración, es el caso que a veces no se muestran pro-
         picios a secundarnos en nuestra empresa, dificultando así en ab-
         soluto el que veamos logrado nuestro deseo.
              Para conseguir que su influencia benéfica se muestre hacia
         nosotros de un modo positivo, es muy conveniente antes de hacer
         la invocación a los espíritus, cuya aparición o ayuda solicitemos,
         dirigirnos a los gnomos en demanda de auxilio, recitando de todo
         corazón la siguiente oración
              "A vosotros acudo "oh. oenios admirables e incomprensibles!
         con fe ciego y corazón humilde, me entrego a merced vuestra, es-
         perando que así como dirigís nuestros pasos y acciones desde el
         momento en que aparecemos en este planeta hasta aquel en que,
         terminada nuestra misión, recogéis nuestro espíritu para acompa-
         ñarlo por los mundos siderales, al luoar que el Supremo Creador
         nos tiene reser\'ado en sus inescrutables designios, de igual mo-
         do que prestéis vuestra ayuda, transmitiendo fielmente las peti-
         ciones que quiero hacer a los espíritus celestes (o infernales), sin
         variar el concepto de mis palabras o intenciones. Obser\'ar bien
         la pureza de rrAs sentimientos; mi gran deseo y confianza, mi dis-
         creción y reserva; apreciad todas las cualidades que poseo y no
         reparéis en aquellos defectos que todavía no haya desechado, ni
         los hagáis causa para no prestarme vuestra cooperación, trabajad
         constantemente en perfeccionarme de toda im.pureza. hacerme dig-
         no de los dones que la Divinidad concede a sus elegidos, y aara-
         dccer con toda el alma y durante el tiempo de mi oeregrinación
         por este planeta, el favor que de vosotros reciba. Amén".
                                CAPITULO X


                  Invocación a los espíritus celestes superiores
                                   Plegaria

              Sea por siempre cnzalzado  el Santo nombre  del Supremo
         Creador, a quien humildemente reverencio en esta solemne hora
         A ti excelso Adoñay dirijo, mis más fervientes preces suplicándo-
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