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Mundo
Armero, la última gran tragedia
En noviembre recordamos una de las tragedias más grandes en la historia de la humanidad ligada a una
que estaba cubierto por una gruesa capa de hielo. Los po- bladores de Armero, un pue- blo dedicado fuertemente a la
volcanes más activos de Co- lombia. Además, y dada su gran cubierta glaciar, sus erupciones solían generar la-
han pasado antes (usual- mente ríos y esteros prove- nientes del volcán) no es una buena idea.
erupción volcánica. Fue en 1985 cuando lahares del vol- cán Nevado del Ruiz arrasa- ron con el pueblo de Armero. Es una historia que nunca debemos olvidar.
Era de noche, y el volcán Ne- vado del Ruiz, en Colombia, había soltado algo de ceniza al aire hacía algunas horas. Las personas de los pueblos cercanos se preguntaban qué significaba aquello: ¿una señal de algo mayor, o era parte de algo que se desva- necería con el tiempo? El vol- cán había empezado casi un año antes con actividad visi- ble y varios enjambres de sis- mos locales. Una fumarola coronaba su gran edificio,
extracción del algodón, reci- bieron la recomendación de quedarse en sus casas. Que quizás podía haber alguna inundación por el volcán, pero que era algo menor. La autoridad de la época definió que todos debían mantener la calma, pero quién sabe por qué lo hacía: no tenía ningún argumento científico de su lado. Pasadas las 11 de la noche del 13 de noviembre de 1985 todo cambió, y más de 20 mil de los 29 mil habi- tantes de Armero no volvie- ron a ver un nuevo año.
El Nevado del Ruiz, en efecto, estaba muy activo. Pero eso no era realmente una novedad: es uno de los
hares, donde el material in- candescente va derritiendo el hielo, y los flujos de agua ca- liente combinada con algo de material volcánico comienza a bajar, montaña abajo, con gran velocidad, arrastrando todo lo que encuentra en su camino: sedimentos, rocas, troncos, y una larga lista, crean algo más que un sim- ple aluvión volcánico. A veces puede ser como un muro de algunos metros de altura de un material parecido al ce- mento líquido que golpea muy rápido, y que claramente no hay como detenerlo de forma sencilla. Definitiva- mente no es “una inunda- ción”. Construir en los lugares por los cuales ellos
Los lahares del Nevado del Ruiz ya habían llegado a lu- gares poblados antes. Y se habían cobrado la vida de las de mil personas, que estaban demasiado expuestas.
Desde que comenzó la crisis, los habitantes de los pueblos cercanos al volcán se preo- cuparon. El suelo se movía, y el volcán parecía estar des- pierto. La ayuda internacional llegó: científicos llegaron junto a equipamiento sismó- logico para poder monitorear el volcán. La recomendación fue clara: Colombia debía co- menzar un monitoreo del vol- cán, acompañado de la realización de mapas de peli-
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Edición 799 Del del 28 de noviembre al 4 de diciembre del 2018