Page 19 - Edición Mes de Junio
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Confesiones
rvuelva al cuerpo dentro de las artes escénicas. Desde el primer año de expresión
corporal estudié el cubo de Laban, mi maestro nos ayudó, a saber, relacionar nuestro
cuerpo en el espacio. Las proyecciones que se dispersaban de nuestros dedos a través
de la sala, acariciaban a nuestros compañeros incluso llevando los ojos cerrados.
El cuerpo se torna voluntad, dentro el arte el cuerpo es político. El cuerpo es crítico de
una sociedad destinada a juzgar a todo aquel que no encaje en lo socialmente
establecido. Si bien es cierto para muchos el arte es mero entretenimiento, son muchos
los artistas que desean cambiar las cosas instituidas. Varios artistas utilizan el arte
como protesta ante las injusticias, y en el caso de los actores, bailarines y performers,
trabajan el cuerpo para que este se desprenda de sus límites.
Marina Abramovic, una reconocida performer, habla sobre la energía que se le brinda
al cuerpo. Y dado que la energía no tiene límites, el cuerpo tampoco. El performance
más conocido de Abramovic se llama “Rhythm 0” con el que demostró que los
performers no son tan solo exhibicionistas que desean llamar la atención; y al mismo
tiempo y quizá sin saberlo, demostró la violencia a la que puede llegar el ser humano si
se lo permite. Al ver videos sobre este performance en particular, se me eriza la piel al
pensar que alguien podía tomar el arma y dispararle, ya que estaba permitido. Y, el
hecho de que, al finalizar, todos los asistentes huyeran al no quererla confrontar,
también deja muchas preguntas sobre la sociedad en la que vivimos. Y precisamente
allí va el arte, el teatro y el cuerpo, generando preguntas, mucho más allá que
respondiéndolas, el teatro pone al mundo en crisis.
Inhalaba, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, exhalaba, ocho, siete, seis,
cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Por Beth Heredia