Page 589 - ANTOLOGÍA POÉTICA
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cuando la tarde se estira contra el cielo

                  como un paciente anestesiado sobre una mesa;


                  vamos pues, a través de ciertas calles semidesiertas,

                  los susurrantes asilos


                  de noches inquietas en baratos hoteles de una noche

                  y restaurantes de aserrín con conchas de ostras:


                  Calles que siguen como un argumento tedioso

                  de intención engañosa


                  para conducirte a una pregunta agobiante…

                  Oh, no preguntes, “¿Qué es?”


                  Vamos pues y hagamos nuestra visita.

                  En el cuarto las mujeres van y vienen


                  hablando de Miguel Ángel.

                  La neblina amarilla que frota su espalda contra el cristal de la ventana,


                  el humo amarillo que frota su hocico contra el cristal de la ventana,

                  lamió su lengua en los rincones de la tarde,

                  se demoró sobre los pozos que permanecen en los desagües,


                  dejó caer sobre su espalda el hollín que cae de las chimeneas,


                  se deslizó por la terraza, dio un salto repentino,

                  y viendo que era una suave tarde de octubre,

                  se enredó alrededor de la casa y se quedó dormida.


                  Y en verdad habrá tiempo

                  para el humo amarillo que se desliza a lo largo de la calle


                  frotando su espalda sobre los cristales de la ventana;

                  habrá tiempo, habrá tiempo
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