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RASSINIER : La mentira de Ulises
mismo tiempo, la derecha facciosa francesa se quejaba en todos sus periódicos de que era
imposible a cualquier gobierno que fuese el sacar provecho de Madagascar, por consiguiente el
de conservar la isla en el imperio colonial, si no se decidía a hacer de ella una colonia para
poblar ( ). El nacionalsocialismo aprovechó la ocasión: ¿por qué no reagrupar allí a los judíos
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que los alemanes no querían por más tiempo? Pero Francia no los quería más que Inglaterra...
Al declararse la guerra, no se había encontrado ninguna solución de alcance mundial.
¿Qué pasó hasta entonces? :
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Aún es necesario aquí consultar los documentos. Veamos pues dos de ellos:
«Antes de la guerra, Eichmann (que dirigía en Berlín la sección principal
NB del servicio central de seguridad encargado de la cuestión judía) había
dispuesto la emigración masiva de judíos... Haciéndoles emigrar, creía depurar
Alemania llevando la peste judía a los países enemigos. Había tenido
negociaciones con los jefes sionistas para acelerar la evacuación en masa hacia
Palestina.»
(Histoire de Joël Brand, por el escritor judío A. Weisberg, página 93.)
«Le interesará pues el saber que durante el último trimestre he puesto en
ejecución una idea de la cual ya hablamos un día. Dos trenes han transportado a
Suiza 2.700 hombres, mujeres y niños judíos. Así ha sido emprendido de nuevo el
método que mis colaboradores y yo mismo habíamos aplicado durante largos
años, hasta que la guerra y la locura que ella ha desencadenado en el mundo
hizo imposible la aplicación. Usted sabe bien que de 1936 a 1940, de acuerdo
con las organizaciones judías americanas, yo había creado una sociedad de
emigración de tipo benéfico.» ( ).
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Heinrich Himmler. (Carta al doctor Kersten, 21 de marzo de 1945.)
Y el mismo texto en alemán:
«Es wird Sie interessieren, daß ich im Laufe des letzten Vierteljahres einen
Gedankens, über den wir einmal sprachen, zur Verwirklichung gebracht habe. Es
wurden nämlich in zwei Zügen rund 2.700 jüdische Maänner, Frauen und Kinder
in die Schweiz verbracht. Es ist dies praktisch die Fortsetzung des Weges gewesen,
den meine Mitarbeiter und ich lange Jahre hindurch konsequent verfolgten, bis der
Krieg und die mit ihm einsetzende Unvernunft in der Welt seine
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Durchführung unmöglich machten. Sie wissen ja, daß ich in den Jahren 1936, 37,
38, 39 und 40 zusammen mit jüdischen amerikanischen Vereinigungen eine
Auswander-Organisation ins Leben gerufen habe, die sehr segenreich gewirkt hat.»
De ambos textos, que se confirman el uno por el otro, y de los cuales uno al menos no
puede ser sospechoso, resulta indiscutiblemente que hubo una «emigración en masa» de los
judíos amenazados por el nacionalsocialismo, y organizada por el propio nacionalsocialismo.
Parece incluso que si esta emigración no fue tan masiva como hubiera podido serlo, se debe
sobre todo a la mala voluntad de los otros países que se negaban a recibir a los judíos que
Alemania no quería. Basta con leer el «Libro Blanco» inglés, publicado en 1939, después de
la anexión de Austria y cuando el Foreign Office sentía la amenaza de invasión de Polonia,
país en el que había 3.100.000 judíos: se decía en él que «la potencia mandataria en Palestina
sólo aceptaría allí a 75.000 inmigrantes en total». En Francia, cada vez que un judío lograba
entrar en el país se sentía tan mal acogido que se dirigía a Italia. De 1935 a 1940, Italia,
donde convergían todos los judíos que huían del nacionalsocialismo tomando la ruta del
Oeste, fue el teatro de un verdadero mercado negro de plazas para los barcos con destino a
Palestina, la mayoría de los cuales eran fantásticos.
Si se cree en el Bericht (1942-1945) des Komittee zur Rettung des ungarischen Juden,
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Léanse las Memorias de un francés rebelde del comandante francés Loustaunau Lacau.
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Subrayado por mí.
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