Page 20 - Para el buen gobierno de los pueblos
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la buena convivencia de las personas, los grupos y los gobernantes. Por eso proliferaban las conductas espontáneas de dar antes que pedir; acoger y compartir. Se reforzaba el sentido del deber y la responsabilidad de todos, al contrario de lo que en estos tiempos prolifera.
Eso explica con gran probabilidad que las comunidades asociadas al incario fuesen las más exitosas del continente, avanzando en las cuatro direcciones que salían del Cusco. Sus fortalezas venían de la cooperación y de las alianzas antes que de las guerras de sometimiento. Por eso se expandieron en términos territoriales tanto que se ha llegado a decir que el “imperio de los incas” fue el más extenso de su tiempo, comparado con la China de la dinastía Ming, la Rusia de Iván el Grande, el imperio de Song-hay en el Sahel o la poderosa gran Zimbabue en las mesetas de África occidental. Fue mayor incluso que el imperio Otomano, mayor que la triple alianza que formaron los pueblos aztecas, y mucho mayor que cualquier estado europeo.3
Pero lo distintivo de la civilización inca no es tanto su extensión, sino la sabiduría con que se gobernaban. Así surge de los testimonios de los cronistas nativos, como puede verse de las Enseñanzas que este libro recoge de modo sucinto, y así lo confirman varios de los textos de los cronistas no nativos, por ejemplo, Juan de Betanzos:
“Y viendo Viracocha Inca la ciudad tan bien obrada y edificada é los edificios della, é supo (a) la orden y gobierno
3 Charles Mann, 1491, Una Nueva Historia de las Américas antes de Colón, Taurus, Madrid, 2006, p. 98