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  CulturaLunes 4 Enero 2016

“Maté gente, era el trabajo”: la mujer que fue narco en Río de
                                 Janeiro y se volvió escritora

Raquel de Oliveira mira di-      Logró encaminar su vida tras     orgullosa de lo que ha con-      También vio bandidos arma-       mando.
recto a los ojos y dispara pa-   salir del mundo del hampa        seguido. Cuenta que ya se        dos. Y comenzó a drogarse.       “Era patrona”, dice.
labras como si fueran balas:     y lleva una década en trata-     agota la primera edición. “Mi    Cuando tenía nueve años,         Es poco común que una mu-
“La primera vez que maté         miento contra la adicción a la   libro no es una exbandida        su abuela, adicta al juego, la   jer logre hacerse un lugar
tenía 15 años”.                  cocaína.                         que escribió un libro. No, es    vendió a quien se convertiría    en un ambiente despiada-
Recuerda que llevaba una         “Mi dependencia era muy          una obra literaria”, afirma.     en su “padrino”. Entonces la     do y machista como el del
entrega importante de mari-      cruel. Iba a tomar una cer-      Descarta que el relato pueda     volvieron a encerrar, esta vez   narco. Para eso se necesita
huana a un comprador. Fue        veza y me quedaba tres días      causarle problemas con la        para trabajar en un centro de    demostrar astucia y determi-
él quien marcó el punto de       en la calle. Volvía del trabajo  ley, porque se aseguró de que    umbanda, una religión afro-      nación.
encuentro en Rocinha, la         y ni conseguía llegar a casa. A  los crímenes que relata hayan    brasileña.                       En aquellos tiempos el tráfi-
mayor favela de Río de Ja-       veces tenía que mandarle un      prescrito.                       Pero en lugar de prostituirla,   co había impuesto su propia
neiro y de todo Brasil           recado a uno de mis chicos       “Yo nunca iría a la cárcel. Si   como ocurría con otras ni-       ley en Rocinha y otras favelas
Subieron a un apartamento        para que bajase y tomase el      leíste el libro verás que tengo  ñas, su “padrino” la adoptó      cariocas, y el castigo máximo
por las escaleras. El dinero     dinero conmigo, porque si        una bala reservada para mi       como si fuese su hija. Cuenta    pasó a ser la pena de muerte.
estaba ahí, a la vista. El hom-  no acababa con todo”, recu-      cabeza”, señala. “Una cosa       que a los 11 años le regaló su   “Claro que maté gente, era
bre, proveniente de Sao Pau-     erda.                            que nunca voy a enfrentar en     primera arma, una Colt .45.      el trabajo”, dice Oliveira.
lo, trancó la puerta y guardó    Trabajó de camarera en un        mi vida es el sistema carce-     “Era muy grande. Me lo           “Hubo una época en que
la llave en el bolsillo. La in-  hotel, en restaurantes de        lario”.                          ponía acá (en la cintura, del    sólo trabajé resolviendo
vitó a fumar, un porro tras      Copacabana, en una inmo-         La favela de Rocinha se alza     lado trasero). Su caño pegaba    problemas”.
otro.                            biliaria como recepcionista y    imponente en medio de los        allá, en mi tutú”, memora        Ni siquiera llevó la cuenta de
“Quería dejarme tonta y          secretaria.                      barrios más ricos de Río, algo   entre risas.                     las víctimas.
abusar de mí”, sostiene.         Completó la secundaria y el      que la convierte en un punto     Las armas pasaron a estar        “Fueron muchos años, tres
Pero Oliveira se drogaba         año pasado obtuvo su título      especial para el crimen orga-    omnipresentes en su vida.        guerras que viví”, señala.
desde los seis años con cola     universitario, en Pedagogía.     nizado.                          Se volvieron una pasión para     Oliveira decidió dejar esa
de zapatero y marihuana, y       También escribió poesía y        Allí fue donde se crió Olivei-   ella, que sentía poder y pro-    vida en 1997, agobiada por
en Rocinha era conocida por      cuentos.                         ra. Su madre trabajaba como      tección al empuñarlas.           los días y las noches sin fin a
su capacidad de fumar hierba     Su más reciente libro se         empleada doméstica de una        A Naldo, cuyo nombre com-        pura coca.
sin perder el conocimiento.      titula “La número uno”. Es       familia acomodada en Co-         pleto era Ednaldo de Souza,      No le fue fácil encontrar al-
“Se me vino encima y yo no       una novela, mezcla de auto-      pacabana y a su padre lo de-     lo conocía desde niño. Se        guien que ocupara su lugar
estaba tonta”, dice.             biografía y ficción. Relata su   scribe como un “pedófilo”.       convirtió en su mujer cu-        en el negocio. Y mucho me-
Relata que la cuchilla que la    infancia y juventud, los años    La dejaban encerrada en una      ando ella tenía 25 años y dos    nos dejar de consumir. Le
salvó estaba sobre una mesa      en que fue la mujer de Na-       barraca, sola por varios días.   hijos de un matrimonio an-       siguieron años de pesadilla,
antigua, junto a varios obje-    ldo, un jefe narco de Rocinha    A los seis años escapó por       terior.                          en los que volvió a delinquir
tos. “Lo dejé ahí, muerto”.      en los 80.                       una ventana y descubrió los      En aquellos tiempos, la co-      para sustentar el vicio.
Su “padrino” era un jefe del     Y evoca su propia carrera        tejados de Rocinha. Vio ni-      caína se expandía por Brasil.    Perdió las tres casas que Na-
juego clandestino y cuando       ascendente en el tráfico de      ños remontando cometas.          Y los narcos multiplicaban       ldo le había obsequiado, el
la vio regresar con el dinero y  drogas de esa favela, tras la                                     sus ganancias y su poder.        auto, el dinero en el banco,
la droga, vistiendo una cami-    muerte de su gran amor.                                           Fue Naldo quien en 1988          las joyas. Todo se lo esnifó.
sa ajena, intuyó lo que había    El libro fue presentado en la                                     anunció su dominio del trá-      Las terapias y la escritura la
pasado. Y se enojó con ella.     Fiesta Literaria de las Per-                                      fico en Rocinha disparando       ayudaron a salir del fondo
Mandó a uno de sus hom-          iferias (Flupp), que se cele-                                     al aire un fusil HK desde un     del pozo. Llegó a hacer cur-
bres a vigilar la entrada del    bró en los últimos días en la                                     techo de la favela, mientras el  sos sobre la dependencia
lugar del crimen, para des-      favela carioca de Babilonia,                                      anterior jefe narco era enter-   química y hoy participa de
cubrir si alguien había visto    donde recibió a BBC Mun-                                          rado en un cementerio.           encuentros de ayuda para
algo. Y ella debía llevarle la   do.                                                               Aquella escena estremeció a      adictos.
comida, como castigo.            “La literatura me liberó y me                                     Río y hoy es considerada un      Después cuenta que le pre-
El cadáver fue hallado tres      salvó de la locura”, explica.                                     momento clave del espiral        ocupa que su libro pueda
días después, por el olor de     De ojos y cabello negro aza-                                      armamentista que se desató       transmitir el “mensaje equi
su descomposición. Otro          bache, Oliveira se muestra                                        entre narcos y policías. La      vocado”, ser visto como una
homicidio sin aclarar en Río.                                                                      ciudad se bañaba en sangre.      suerte de apología del narco,
Oliveira niega haber sentido                                                                       Oliveira refleja en el libro     porque eso está lejos de su
remordimiento alguno.                                                                              el amor y la admiración que      objetivo. Describe el infi-
“Nada, porque fue la misma                                                                         llegó a sentir por Naldo. El     erno que fue la adicción a la
cosa de siempre: alguien                                                                           sexo desenfrenado. La an-        cocaína para ella, pero evita
queriendo abusar de mí”,                                                                           gustia de vivir huyendo. El      referirse a su pasado criminal
explica en una entrevista con                                                                      sufrimiento que le causó su      como algo malo en sí.
BBC Mundo. “Yo todavía                                                                             muerte en un operativo poli-     “Lo mejor que ocurrió en mi
era virgen”.                                                                                       cial.                            vida fue haber sido salvada
Oliveira tiene ahora 54 años                                                                       Cuenta que entonces co-          de la prostitución”, explica.
y es escritora.                                                                                    menzó a oler cada vez más        “Hasta entonces vivía como
                                                                                                   cocaína para “anestesiar” el     una indigente”.
                                                                                                   dolor. Y rearmó puntos de        Ahora prepara un nuevo li-
                                                                                                   venta de drogas en Rocinha.      bro, que contará la historia
                                                                                                   Tuvo varios hombres a su         de una mujer fracasada por
                                                                                                                                    las drogas y describirá el am-
                                                                                                                                    biente de la prostitución.
                                                                                                                                    Ha encontrado una nueva
                                                                                                                                    pareja, un cocinero que se
                                                                                                                                    niega a leer su novela por ce-
                                                                                                                                    los de Naldo.
                                                                                                                                    Sigue viviendo en Rocinha,
                                                                                                                                    donde asegura que es “re-
                                                                                                                                    spetada hasta hoy”. Pero
                                                                                                                                    cuenta que algunos ahí la
                                                                                                                                    llaman de “reliquia”. Y ríe a
                                                                                                                                    carcajadas.LaNación
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