Page 21 - Diálogos
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La danza de la inconsciencia
Ceniza. Incienso derretido en suaves líneas de humo y
aroma.
Cigarros consumidos uno tras otro, llenando el plato
de bocanadas de aire y hedor.
Alcohol que ahoga todo, café, como esos labios que
dejan huella en el vaso. Adormeciendo los sentidos y
nublando las sensaciones. Apenas rozando los pétalos
de los lirios que danzan al capricho del viento. Mon-
tañas que emergen, otras que caen, otras que nacen,
otras que van muriendo lento. Árboles retorcidos, brujas
que se columpian en sus ramas, rosas sin espinas,
nietos que se arrullan en brazos desconocidos, orquí-
deas, tulipanes, margaritas, todas las flores del mundo
flotan y forman círculos alrededor de una vela que
pide prestado fuego al reflejo que deja el sol en la
luna.
Duermevela, conciencia y nauseabundo se abrazan y
se funden en un solo ser. Compartiendo sus senti-
mientos y sus demonios, sus alegrías y sus caprichos,
envidia conoció a pereza, ira a lujuria, la gula a la
avaricia y la soberbia los conoce a todos de tiempo
atrás. No hacen falta más explicaciones. No hace falta
presentaciones. No hace falta nada, todo está dispuesto
a la mesa, todo es para todos, aquí nadie se queda
sin comer ni bailar.
Ceniza. Incienso derretido en formas caprichosas y
nubes rojas.
Cigarros consumidos uno tras otro, desvaneciéndose
lentamente, ahogados en su propio ardor.
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