Page 171 - DERECHO INDÍGENA Y DERECHOS HUMANOS EN AMÉRICA LATINA (1988)
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de cuatro milenios que viene experimentando el mundo occidental, jamás
conocieron a nuestros antepasados, más bien, ellos lograron una sociedad
armoniosamente justa, ética y moralmente humana.
Cuando los españoles invadieron nuestros territorios como fieras humanas,
trataron de eliminar la milenaria cultura Inka para implantar en su reemplazo una
sociedad injusta a imagen y semejanza de su propio sistema. Con tales propósitos
impusieron desde España los Repartimientos, las Encomiendas, los Obrajes y las
Reducciones. Sin embargo, durante estos cuatro siglos y medio de dominación
colonial, ni los españoles, ni los ingleses, ni los actuales imperialistas yanquis han
podido acabar con nuestra gran cultura del Tawantin-Suyo.
Tanto los colonialistas españoles como sus continuadores, nunca han
llegado a comprender la idiosincrasia de nuestro mundo indígena. Para la
mentalidad europea nuestros Inkas eran reyes y hasta tiranos esclavistas a
semejanza de sus propios gobiernos. El Ayllu y la ayuda mutua, para los
occidentales eran simplemente prácticas vulgares. Es lógico que para el injusto
mundo occidental nuestra cultura sea una "mediocridad", porque no está
encuadrada dentro de sus esquemas egoístas y opresores. Contrariamente, el
mundo indígena es otra realidad, por ser una cultura fraternalmente humana.
En los movimientos de Liberación Nacional, los criollos descendientes de
los europeos, encabezaron las luchas marginando a los indígenas, creyendo que
ellos solos podían hacer la revolución y, por eso fracasaron. Lo mismo, aquellos
que quisieron luchar por los indios pero con mentalidad y táctica europeas,
también han fracasado, porque no han sabido partir del mismo sentir y esencia del
pueblo indígena. En cambio, los movimientos de cariz netamente indígenas, si
bien no han triunfado, han hecho temblar los cimientos de la dominación
occidental; así lo demuestran por ejemplo, las rebeliones que encabezaron los
hermanos Manco Inka, Juan Santos Atahualpa y los invasores de tierras de la
década del 60.
Teniendo en cuenta que la cultura Inka no ha desaparecido durante estos
cuatro siglos y medio de dominación colonial, conscientes de que los movimientos
netamente indígenas son la única vía para la liberación nacional, nos hemos
organizado para seguir luchando contra el mundo occidental que encarna la
opresión y sus consecuencias.
En nuestra patria, el mundo occidental significa la explotación del pueblo
por una minoría de privilegiados, la desocupación creada por la avaricia de unos
cuantos, el hambre que azota al pueblo, la explotación impúdica de la mujer, la
destrucción de la naturaleza por la industria, el desarrollo desigual de las regiones,
la corrupción y la degradación humanas. En cambio, nuestros antepasados del
Tawantin-Suyo que no han conocido la explotación del hombre por el hombre,
vivieron en una sociedad verdaderamente humana y socialista. Porque:
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