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241 una naturaleza demasiado malvada como para admitir cualquier otra
242 consideración que la de un adecuado castigo”.
243 Podríamos decir, en la jerga actual, que Adams y Hancock “estaban en la
244 mira”. La amenaza del airado gobernador obligó a los dos hombres a tomar
245 otra DECISIÓN igualmente peligrosa. Convocaron apresuradamente una
246 reunión secreta con sus seguidores más fieles. (Aquí el Equipo Maestro
247 comenzó a adquirir impulso). Cuando empezó la reunión, Adams cerró la
248 puerta con llave, se puso la llave en el bolsillo e informó a todos los presentes
249 que era preciso organizar un congreso de los colonos y que NINGÚN
250 HOMBRE DEBÍA ABANDONAR LA SALA HASTA QUE SE HUBIERA
251 TOMADO UNA DECISIÓN AL RESPECTO.
252 Hubo mucho entusiasmo. Algunos sopesaron las posibles consecuencias de tal
253 radicalismo (un temor muy típico del ser humano). Algunos expresaron
254 grandes dudas respecto a la prudencia de tomar una decisión tan definida
255 como desafiar la corona. Encerrados en aquella sala había DOS HOMBRES
256 inmunes al Miedo, ciegos ante la posibilidad del Fracaso: Hancock y Adams.
257 Por medio de la influencia de sus mentes, los demás fueron persuadidos para
258 aceptar que debían establecer acuerdos con el Comité de Correspondencia
259 para convocar el Primer Congreso Continental que se iba a celebrar en
260 Filadelfia el 5 de septiembre de 1774. Cabe recordar esta fecha. Es más
261 importante que el 4 de julio de 1776. Si no se hubiera tomado la DECISIÓN
262 de convocar un Congreso Continental, no se hubiera firmado la Declaración
263 de la Independencia.
264 Antes de la primera reunión del nuevo congreso, otro líder de una sección
265 distinta del país estaba sumido en la tarea de publicar un “Resumen de la
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