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216 Samuel Adams tuvo que escoger entre dos DECISIONES. Podía ceder en su
217 oposición y recibir recompensas personales, o podía CONTINUAR Y
218 CORRER EL RIESGO DE SER AHORCADO.
219 Sin duda, había llegado el momento en que Adams se vio obligado a tomar
220 instantáneamente una DECISIÓN que podía costarle la vida. Para la mayoría
221 de las personas habría sido difícil tomar una decisión así. La mayoría habría
222 respondido de manera evasiva, ¡pero Adams no! Insistió en que el Coronel
223 Fenton, bajo palabra de honor, le trasmitiera al gobernador su respuesta,
224 repitiendo exactamente lo mismo que él le dijera. La respuesta de Adams:
225 “Dígale al Gobernador Gage que confío en que desde hace mucho tiempo
226 estoy en paz con el Rey de los Reyes. Ninguna consideración personal me
227 inducirá a abandonar la justa causa de mi patria. Y DÍGALE AL
228 GOBERNADOR GAGE QUE SAMUEL ADAMS LE ACONSEJA que deje
229 de ofender los sentimientos de un pueblo exasperado”.
230 Parece innecesario hacer algún comentario respecto al carácter de este
231 hombre. A todos los que leemos este sorprendente mensaje nos debe resultar
232 obvio que su emisor poseía una lealtad de primer orden. Esto es importante.
233 (Los chantajistas y los políticos deshonestos han denigrado el honor por el que
234 murieron algunos hombres como Adams).
235 Cuando el gobernador recibió la respuesta cáustica de Adams, montó en cólera
236 y promulgó una proclamación en la que decía: “El abajo firmante, en nombre
237 de Su Majestad, ofrece y promete su más cortés perdón a todas aquellas
238 personas que a partir de ahora abandonen las armas y regresen a los deberes
239 propios de los súbditos pacíficos. Las únicas excepciones del beneficio de tal
240 perdón son SAMUEL ADAMS Y JOHN HANCOCK, cuyas ofensas son de
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