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454 “Sin embargo, al lado del gigantesco grupo comercial de Andrew Carnegie,
455 perteneciente y dirigido por cincuenta y tres accionistas, estos otros
456 conglomerados eran insignificantes. Tal vez podían combinarse hasta saciarse,
457 pero ni siquiera todos juntos podrían hacer mella en la organización de
458 Carnegie, y Morgan lo sabía”.
459 “El excéntrico viejo escocés también lo sabía. Desde las magníficas alturas del
460 Skibo Castle había visto, primero con entretenimiento y luego con
461 resentimiento, los intentos de las pequeñas empresas de Morgan de
462 entrometerse en su negocio. Cuando esos intentos se volvieron demasiado
463 obvios, el temperamento de Carnegie se convirtió en ira y en deseos de
464 venganza. Decidió duplicar cada una de las fábricas que poseían sus rivales.
465 Hasta el momento no había estado interesado en los cables, las tuberías, las
466 tiras metálicas, ni las planchas. En lugar de eso, estaba satisfecho de vender a
467 tales compañías el acero en bruto y dejar que lo trabajaran como quisieran.
468 Ahora, con Schwab como jefe y hábil lugarteniente, pensó en poner a sus
469 enemigos entre la espada y la pared”.
470 “Así fue como Morgan vio la solución a su problema de los conglomerados en
471 el discurso de Charles M. Schwab. Un grupo comercial sin el gigante de
472 Carnegie no sería ningún grupo comercial; sería, como dijo un escritor, un
473 pastel de ciruelas sin ciruelas”.
474 “El discurso de Schwab en la noche del 12 de diciembre de 1900
475 indudablemente trajo la conclusión, aunque no la garantía, de que el vasto
476 imperio de Carnegie podía llegar a estar bajo la sombra de Morgan”.
477 Habló del futuro mundial del acero, de reorganización para lograr más
478 eficiencia, de especialización, de deshacerse de empresas improductivas y de
479 la concentración de los esfuerzos en las empresas florecientes; del ahorro en el
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