Page 166 - Lascivia Noviembre 2017
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Nestor y sus hijas






                        sus bellas hijas pueden apoyarlo de muchas y muy deliciosas maneras



                    Hola, soy Nestor, lo que voy a relatarles es una de las experiencias que

                  cambio mi vida totalmente, regresemos 2 años atras, voy conduciendo mi

                  camioneta Ford de regreso a mi casa, vivo en una finca a las afueras de la

                  capital chilena y vivo con mi esposa y mis hijas, me llamo Néstor y colindó

                  con mi compadre y socio Gregorio en el negocio de ganado.




                    Me bullen por la mente sucesos recientes que involucran a mi esposa y

                  mis hijas, y en gran manera también a mi compadre y su hija, que por cier-

                  to es mi ahijada.




                    Si me hubiera alguien dicho que pasaría lo que paso la semana pasada,

                  lo hubiera mandando mil veces a la mierda… pero no puedo negar lo que

                  sucedió, y por testigo tengo a mi compadre y en cierta forma a mi esposa

                  también. ¿Q ué si me arrepiento?, no lo creo, ya que el solo recordarlo se

                  me calienta la sangre y se me para la pija de un solo.




                    Pero no me adelanto a los hechos, y realmente viéndolo en perspectiva

                  podría decirse que la culpa la tuvo mi esposa en todo caso… pero yo… yo

                  realmente no puedo negar que lo disfrute.




                    Todo comenzó hace una semana, estaba en mi finca haciendo las cuentas

                  de los últimos hatos que habíamos producido con mi compadre y la venta

                  no había sido muy buena, realmente el año no había sido muy bueno que

                  se diga.




                    -Buenas tardes, se puede … - Dijo mi compadre asomando su cabeza por

                  la puerta del frente, nos conocíamos desde hace más de 30 años, jugamos

                  juntos durante nuestra niñez, y fue lógico que lo buscara a él ya su es-

                  posa cuando tuvimos a nuestra primera hija, Ariana, para que fueran sus

                  padrinos.
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